1. ACOPLAMIENTO MUTUO


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Es inevitable. Luego de las extraordinarias sensaciones que tuve cuando me cogí a Ofelia cuando todavía estaba en tercer grado, no iba dejar pasar el tiempo más allá de lo imprescindible para volver al pueblo, esperando encontrarme con una súper hembra, lista, súper lista, para recibir un buen pedazo de carne en todos sus agujeros… 
    Pero…, cinco largos años pasaron para poder retornar con un trabajo a realizar…, además de mi prioritario objetivo…
    Ofelia no solamente estaba lista, sino anhelante, dado su extraordinaria inclinación hacia el coito, por lo menos con los chicos de su agrado y en buenas condiciones. Porque sí, efectivamente. No había nadie del pueblo, o que fueran allí por alguna razón, que no me confirmara la selección que Ofelia sabía hacer en plena adolescencia. Tanto es así, que en algunos casos –confirmado por participantes activos-, hombres maduros se veían en la necesidad de “cruzar de vereda” para que la hembrita no los encare, porque los había escogido con el exclusivo fin de ir a coger; el tema es que las esposas se enteraban muy rápidamente: “pueblo chico, infierno grande”.
    Según me decían, medio en broma, medio en serio, es que, según ella, yo era el culpable de sus inclinaciones sexuales, pues cuando la penetré, de chiquita, la había dejado súper caliente, sin la suficiente actividad y “re-actividad” que ella pretendía… “¡Yo era un flojo! ¡Sólo la cogí una vez!” Esas, sus palabras… ¡Claro! A los 8, la criatura podía aguantar todo el día… y la noche… ...
    ... ¡Tal sus exigencias! En algún momento, Paula, la patrona de la pensión, la tuvo que alejar un poco a la fuerza…, no solamente para que me dejara tranquilo, sino para que no estuviera agotado cuando ella –Paula-, tuviera su “oportunidad”, lo que era, graciosamente, casi todas las medianoches.
    
    Cuando regresé para un nuevo trabajo –en realidad continuación del anterior-, 5 años después del previo, que dirigí e inspeccioné como empleado de la empresa de construcción…, sería muy pedante si digiera que Ofelia me recibió con los brazos abiertos… En realidad, lo más notable es que, de hecho, me recibió con las piernas abiertas, con una encantadora y amorosa entrega: “te esperamos en casa esta noche”. Era así, en plural, pues la mamá también está dispuesta a “recibirme”; Ofelia me lo había adelantado por teléfono: “mamita está ansiosa…”
    -¿Por qué? – Me llamó la atención.
    -Pues…, le dije lo dulce y cariñoso que sos…
    -¿Le contaste? - ¡Nunca lo hubiera imaginado! - ¿Le dijiste lo que habíamos hecho? 
    -Claro. Nosotras no nos ocultamos nada…, bueeee…, es la condición de que no hablemos de más ante los demás…, sobre todo ante mi papá…, que es muy bueno…, buenísimo…, pero…, no le da a mamita todo lo que a ella le gusta… ¿entendés? Y pasa demasiado tiempo lejos…, en la chacra…, y…, bueeee…, vos… sos muy complaciente…, y a ella…, y a mi… nos gustás…
    ¡Es hermosa la afectuosa relación entre madre e hija! 
    
    De tal manera, sin dejar de lado lo específico del trabajo, y las oportunidades ...
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