1. Renta familiar


    Fecha: 16/05/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Danna, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... tocando mi abdomen tratando de alejarme hasta que hice un movimiento que me dejó recostada frente a él, pero sus manos terminaron en mis pechos, sin embargo ninguno se sorprendió, sus manos siguieron allí como si nada por unos segundos hasta que coincidimos en un beso largo y bastante candente, sus manos de inmediato empezaron a acariciar mis pechos. No tarde mucho en quedarme sin blusa y menos en qué él empezará a chupar mis pechos con una delicadeza que me hacía gemir. La calentura nos tenía a tope y no queríamos perder el tiempo, así que él tomo el control, recostandome en la cama y poniéndose encima mío mientras me terminaba de desnudar, quitandome el short y mis bragas. abrí mis piernas para disfrutar y que viera mi vagina húmeda lista para él, me masturbaba mientras yo solo disfrutaba y en pocos movimientos bajó para hacerme el mejor oral que me habían hecho en mucho tiempo. Su lengua jugaba por toda mi vagina, besaba mis labios, lamía mi vagina, jugaba con mi clítoris mientras yo me retorcía de placer. En pocos minutos me tenía como loca, disfrutando cada segundo y cada orgasmo que tenía. 
    Después de unos buenos minutos y por insistencia mía por fin se desnudó dejándome ver su verga, se veía deliciosa, grande y bastante gruesa, tenía las venas marcadas, su glande rosado se veía delicioso de probar, se acomodo y recostó su verga en mi estómago dejándome sorprendida pues llegaba hasta mi ombligo, sabía que lo iba a disfrutar, empezó jugando en mi vagina haciéndome ...
    ... gemir y rogar para que la metiera. Cuando lo hizo tuve un suspiro y luego el gemido más placentero que he recuerdo, allí si sentí mejor el grosor un poco de dolor pero más placer, sus movimientos lentos me hacían enloquecer, pero mi sorpresa fue sentirla más adentro de lo habitual, fue impresionante pero delicioso, cuando entró por completo empezó la mejor parte, sus movimientos lentos terminaron y empezó a aumentar la velocidad, mi gemidos retumbaban aquella habitación, en poco tiempo mis gemidos se convirtieron en gritos de placer cuando él empezó a penetrarme con fuerza, sentirlo tan adentro, el grosor, sus dedos en mi clítoris sus besos y como chupaba mis pechos me tenían loca disfrutando hasta que insinuó que se vendría, sacó su verga de mi vagina y terminó por venirse en mi estómago, era tanta y con tanta fuerza que mucho de aquel semen terminó en mis pechos, mientras él tenía un gran orgasmo. 
    Al terminar se recostó a mi lado para descansar.  Estábamos exhaustos, bañados en sudor y semen, sin fuerzas ni ganas de levantarnos si quiera a limpiarme. Ahí nos quedamos dormidos, completamente desnudos después de tener relaciones. 
    Al día siguiente fui la primera en despertar, allí seguía él tal cual la noche anterior, su verga ya flácida y descansada había cambiado demasiado pero era la que me había dado la mejor noche. 
    Me levanté a darme una ducha, al salir me puse una tanga y una blusa corta, ropa que nunca uso, pero que había perdido la pena después de esa gran cogida. ...