1. ¡MISION más POSIBLE!


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Hacíamos un trío por mes…, y a veces fueron tres. 
    Tanto es así que, cuando se enteró -por la propia confesión de una de ellas-, que me había cogido a las dos, prácticamente se arrodilló para chupármela… ¡Ojo! Estoy hablando de dos nenas…, justo a punto como a mí me gustan: 8 y 11 añitos…
    ¡Dios! ¡Tienen todo lo que me gusta y como me gusta! ¡Las susodichas! La tercera en discordia es “mamita…”
    ¡Y no son tan fáciles! Aunque sea puro teatro…, dado que… se hacían las difíciles…
    
    En realidad, no fue tan así…, pues tuvieron el buen tino de hacerme creer que yo era el seductor… y ellas las seducidas…, pero tal como es la realidad, nosotros, “irresistibles sementales”, somos quienes “agachamos la cabeza” para ponerla en el lugar adecuado… ¡y nos la creemos! 
    Bueno…, vayamos desde el comienzo…
    
    Es lo de siempre; no estoy seis meses boludeando en el pueblo…; tengo que hacer mi trabajo en una o dos semanas…, por lo cual no hay demasiado tiempo y posibilidades previas de ablande y franelas…, así que mis propuestas, luego de urgentes y cariñosos contactos son -de acuerdo al entusiasmo de la pretendida-, tales como “quiero hacerte el amor”, “me gustaría una relación más íntima…” o, en profanas ocasiones, si la veo muy disponible…, “tengo ganas de cogerte…”
    En fin, hay para todo… 
    Con Micaela lo habíamos concretado en la oportunidad anterior, tal como lo dije…, por lo cual ahora no hizo falta preámbulos: “En cuanto surja la oportunidad, cogemos”; una opinión e interés compartido. ...
    ... Así, simplemente. 
    Aclaración pertinente: Mica es la mamá de Tamara…
    
    
    Ahora la cuestión no era el marido, sino la hija, una preciosura de 14 años…, que ella misma me había presentado y que se encargaba, junto al hermano –Leandro, de 12, tiernito y amanerado-, de la fiambrería, además de la tía, Pola…
    No es que la nena, Tamara –la mayor-, fuera metida. No, para nada. La madre se movía independientemente, sin ningún tipo de complicaciones. La situación es que la hija, tan deseable como calentona, nos había visto cogiendo, lo que, inevitablemente, le despertó el bichito del deseo, esperando que yo repita con ella las perforaciones que había ejecutado con la mamá.
    Notablemente, tal vez por característica del pueblo, la madre estaba muy orgullosa de eso, y me lo había hecho resaltar…, tanto como se me puso la entrepierna cuando la conocí: ¡Tremendamente sexual, desde el cabello a los pies! Como diría algún filósofo: ¡Nacida para coger! Estoy hablando de la mayorcita, aunque la madre no iba a la saga (¡para eso es la madre!).
    -Te lo dije Dani, mi nena no se iba a perder la oportunidad de tener entre sus piernas tu entusiasta perforadora. No es que sea una metida. Estaba en casa cuando cogimos, y yo no me di cuenta. Pensé que el silencio era producto del vacío…, pero ella estaba dormitando… ¡Nuestros gemidos y exclamaciones la despertaron!
    -Pero… ¿no hay peligro de que le diga a tu marido?
    -Para nada. Es un convenio mutuo: yo no le digo al padre cuando ella sale a coger…, ...
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