-
¡MISION más POSIBLE!
Fecha: 25/05/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... tal Julieta y Tamara se habrán revolcado lamiéndose mutuamente. A esta altura –y a todas-, no discrimino a nadie: altura, tamaño, color, peso, edad…, todas son bienvenidas… Antes de que llegara a meterle un dedo en esa húmeda conchita, llegamos a destino…, y Julieta era todo un espectáculo…, más allá de jugar de local… La puerta de la vivienda está a unos 7 metros del ingreso al jardín…, pero, aunque se quedó en el vano…, su notable anatomía se hizo notar: cabello rojo, cayendo en suaves bucles hacia sus tetas, a las que cubría parcialmente, con el escote hasta el ombligo, mientras el baby doll que lucía llegaba apenas al nacimiento de sus muslos…, sin disimular en absoluto la impresionante potencia de sus jamones…, naciendo apenas un par de centímetros más allá de donde llegaba la tanga dorada… ¡En este pueblo todas las minas que yo llegaba a tratar estaban en estado de “necesidad”! No era casualidad, seguro. Tampoco era exclusivamente por mí. El celular era una herramienta imprescindible…, para anoticiar de “ofertas”, y la concurrencia de forasteros…, algo escaso, por lo visto. -¡Juli, querida, te presento al ingeniero Dani! ¡Ha venido a solucionar algunos déficits! -¡Oh Tamara! ¡Me parece genial! – Julieta levantó ambos brazos en señal de afectuoso saludo. Fue así como la tanga quedó al descubierto, luciendo pequeño y lujurioso triangulito dorado sobre el pubis. – Bienvenido ingeniero. Espero que disfrute su estadía entre “nosotras…” – Recalcó la palabra ...
... “nosotras…” Ingresamos a una salita, donde nos saludó diligentemente, con afectuosos besos y abrazos, y pasamos a la sala de estar. Julieta se ocupó de cerrar con llave y pasador el portal de entrada. -Estaremos sin ninguna molestia… - La que habló fue Tamara, no la dueña de casa. -Dani, estás en tu casa…, puedes hacer lo que quieras… - Julieta, sin otra seña o palabra, me abrazó y besó nuevamente, abriendo la boca y metiendo su lengua… Su brazo derecho lo pasó por mi cuello, su mano izquierda fue directamente al bulto entre mis piernas. ¡Totalmente al tanto del propósito de la visita! ¡Hay que bailar! ¡Bailemos! La tomé de los glúteos y la apreté contra mí. Recién mi palo se estaba alzando…, pero Tamara activó los sucesos. Se arrodilló entre nuestras piernas –las de Julieta y las mías-, y me bajó el cierre. Metió la mano y, cuidadosamente, por suerte, retiró la morcillona pija de su prisión. No tuve más remedio que girar el cuerpo. Por un lado, apretaba contra mí a Julieta y, entre mis piernas, Tamara chupaba entusiasta el morcillón trozo de carne, que se puso duro, tibio y húmedo al minuto… -¡Fijate Juli! ¡Lo bueno que está el ingeniero! – Tamara quiere actuar de “descubridora”. -¡Jajaja! Parece que levantaría una estructura… de carne… - Julieta no sería segundona. Mientras amasaba el culo de Julieta, sin impedimentos, dado que a la hembra sólo le cubría un hilo, buscando el hoyito, Tamara se dedicaba a mamar con total dedicación… -¡Aaaahhh! ¡Cuántas ganas que le ...