1. Cornudo en Cancún: La Puta de Mi Mujer y Mi Mejor Amigo


    Fecha: 25/05/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Tedros, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... dio la vuelta, Miguel le untó crema justo debajo de las tetas, rozándole los pezones. Laura soltó una risita nerviosa.
    Esa tarde me fui a dormir una siesta. Cuando desperté, Laura no estaba. Los encontré en el bar de la playa. Ella sentada en un taburete, Miguel de pie entre sus muslos, casi pegado a ella, con la mano en su cintura.
    Esa noche cenamos los tres otra vez. Yo bebí más de la cuenta. A las once ya estaba casi inconsciente. Miguel me ayudó a subir a la habitación junto con Laura. Me tiraron en la cama y perdí el conocimiento.
    Me desperté como a las dos y media de la mañana con la boca seca y un dolor de cabeza terrible. Laura no estaba a mi lado. La cama estaba fría. Me levanté tambaleándome y salí al balcón buscando aire. Desde ahí, en la zona oscura de la piscina bajo unas palmeras, los vi.
    Estaban empezando.
    Laura estaba de pie frente a Miguel, besándolo con ganas. Él ya le había bajado la parte de arriba del bikini rosa y le apretaba las tetas con fuerza mientras ella gemía bajito contra su boca. Miguel le bajó la braguita y la tiró a un lado. Laura se arrodilló de inmediato sobre la tumbona.
    —Así me gusta, puta —gruñó Miguel mientras ella le sacaba la verga dura—. Mucho más grande que la de tu viejo, ¿verdad?
    Laura soltó una risita pervertida y respondió sin dudar:
    —Muchísimo más grande… y más gruesa. La de Roberto ni se compara… es tan… insignificante.
    Esas palabras me cayeron como un puñetazo en el estómago. Sentí rabia, humillación y una erección ...
    ... dolorosa al mismo tiempo.
    Laura abrió la boca y se la metió entera. Empezó a chupársela con hambre, haciendo ruidos húmedos y obscenos. Subía y bajaba la cabeza, metiéndose casi hasta la garganta mientras Miguel le agarraba el pelo.
    —Joder, qué boca tan buena tienes… Tu marido no se merece esto. Seguro que ni se te para bien al pobre cornudo —se burló Miguel.
    Laura sacó la polla un segundo, jadeando, con hilos de saliva colgando:
    —Roberto se corre en menos de cinco minutos y ni siquiera me hace acabar… Tú en cambio… me tienes toda mojada solo de chupártela.
    Miguel sonrió con arrogancia y le dio una nalgada fuerte.
    —Sigue chupando, que quiero que te tragues hasta el fondo.
    Laura obedeció con devoción: lamía toda la longitud, le chupaba los huevos y volvía a metérsela entera mientras gemía. Miguel le follaba la boca con fuerza.
    Después la levantó, la puso a cuatro patas sobre la tumbona y le escupió en el coño. La penetró de un solo empujón brutal.
    —¡Ahhh! ¡Miguel! —gritó Laura de placer.
    —¿Esto es lo que quieres, no? Una verga de verdad —gruñó él mientras empezaba a embestirla con fuerza—. Dile a tu marido lo que sientes.
    —Tu polla es mucho mejor… ¡me estás llenando entero! —gemía ella entre embestida y embestida—. Roberto nunca me ha follado así… es un inútil en la cama…
    Cada palabra me dolía y me excitaba. Me agarré la polla por encima del pijama y empecé a masturbarme despacio, escondido en la oscuridad del balcón.
    Miguel la sentó a horcajadas sobre él. Laura ...