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Por andar de mujeriego violaron a mi esposa
Fecha: 04/06/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Alberto, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... haciendo gestos y entiendo que se está viniendo también en la boca de Elena, ella ya no se resistió y solo hizo pucheros aguantando la venida de aquel. Ya ni siquiera escupió, al parecer se tragó eso pues al separarse solo se limpió la boca con el brazo. Leonardo le ofrece su pañuelo para que se seque la boca, mientras que el otro se estaba secando con el calzón de ella. Seguí como paralizado viendo todo sin darme cuenta que Elena ya estaba arreglándose para salir de ahí. Le decían cosas con voz más baja que no alcance a oír, ella respondía también pero ya más calmada y sin levantar la voz. Les da la espalda para salir ya sin decir nada y es cuando reaccioné, lo bueno es que uno de ellos la detiene diciéndole algo parecido a una disculpa, algo así pude oír. Bajé de prisa y apenas alcancé a oír que Elena solo les contestó con una grosería. Llegué rápido a sentarme y casi enseguida llega Elena muy seria, se sienta a mi lado y de inmediato me llegó un fuerte olor a semen. Yo creo que ella ni lo sentía por traerlo en su cuerpo. Le dije—“Te tardaste mucho, ¿Estas bien?” “¡No, no estoy bien y no estoy de humor!” –Me dice muy molesta y preferí no decir nada. Unos diez minutos después me dice ya con voz más calmada—“Me molesta mucho el vientre. ¿Me prestas tu pañuelo?” –Se lo paso, ella se levanta un poco en el asiento para secarse la vagina con el pañuelo sin cuidarse para nada de mí, como si deliberadamente quisiera molestarme y que viera que está sin calzón—“¿Qué pasó, por ...
... qué vienes así?” –Le dije fingiendo sorpresa y ella dice-- “Traigo un flujo muy fuerte, ensucié la pantaleta y mejor la tiré en el baño. No me siento bien, mejor vámonos” Sin decir nada nos salimos del cine, y apenas ir saliendo veo en la puerta de entrada al tercer tipo que se la cogió allá arriba. Era el vigilante de la entrada del cine, por eso estaba abierto el palco, él les facilitó el acceso y aquellos le pagaron el favor con Elena. Se nos queda mirando a ella y a mí, pero Elena ni se enteró porque no sabía de él y yo tuve que fingir indiferencia. Llegamos a casa, Elena se mete a bañar y continúa muy seria justificándose con su molestia en el vientre y yo finjo creerle sin saber cómo reaccionar, esperando el momento en que ella me diga lo sucedido, pero nada. Al día siguiente ya más tranquilos esperé nuevamente que me dijera algo y otra vez nada. El día transcurre normal y al día siguiente siendo lunes me voy a trabajar esperando oír la versión de Leonardo. Llegué a trabajar normal, Leonardo ya está ahí y salemos a nuestra ruta trabajando de manera habitual, concentrados en nuestra actividad. Al medio día nos tomamos una pausa para comer algo, y ya no me aguanté y le pregunto sobre lo ocurrido el sábado. Para mi sorpresa me responde como si lo hubiera olvidado—“¡Oh sí, olvidé decirte! ¡Mira!” –Me enseña su mano con dos rasguños y dice—“Este es el chistecito de tu mujer, a los dos nos dejó la mano pellizcada. Por más que lo intentamos no logramos nada, solo que nos ...