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Soy puta de cines
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Soy puta de cines Hasta tener unos pocos años de casada, no sabía todo lo que se puede hacer en un cine. Mi Gordito me ha enseñado, así supe lo cabrón que ha sido (Para el placer de los dos). El inicio fue sencillo, me medio contó algo de lo que había hecho en su juventud con algunas novias. Yo había crecido en una familia muy conservadora, de pocas salidas. Comencé a aprender cosas diferentes cuando tuve que irme a estudiar a otra ciudad, una no muy grande. Los primeros dos años, seguí siendo muy cuidadosa, pocas salidas, pocos amigos, casi solamente una amiga y su familia. Ahí por el final del segundo, comencé a tratar a otros compañeros. Saliditas a tomar un café o algunos paseos del grupo, o algún evento de la ciudad, y otros. Pero el remate, o bautismo, fue apenas por el final del tercer año. Uno se me fue metiendo, poco a poco, suavemente. Aún no sabía que yo podía ser lo que llaman “mujer fácil”, o sea puta. Aún no descubría que yo podía ser muy fácil. Casi sin darme cuenta, pasó de las manitas a los abrazos y a los besos. Ni supe cuando metió las manos por las faldas. Me sentía muy bien, finalmente sentía que era alguien que le importaba a alguien. Y con veinte añitos, desperté al sexo. Un bello día, me acarició las tetas y me bajó los calzones. No reclamé, le advertí que no podía, de ninguna manera, tener complicaciones. Lo entendió y no siguió. Unos días después me hizo su propuesta: ¡Romper mi agujerito del culo! Me dejó muy sorprendida… ¿Por el culito? ...
... No sabía que se podía (Estaba muy pendeja). Acepté por pendeja, medio titubeante. Me explicó como era y ya de acuerdo, un bello día, me tronó el remolino del cútis por primera vez. No me incomodó mucho, y sí me gusto, así que pasó a ser regular. No contaba con que no aguantó y se lo contó a un amigo, que le insistió para verme. Un día, cogiendo encuerada en un coche en un lugar aislado, de repente veo una cara. ¡Solté un gritote! ¡Ayyyy!! Cuando me calmé, vi que era otro de los compañeros y me enojé mucho. ¡Me habían puesto una trampa! ¡Y yo confiaba en mi falso amigo! Lloré, grité, en fin, hice un circo. Ellos solo me veían. Cuando me calmé, me pidieron perdón por la trampa. Ya más tranquila el segundo me dijo que me admiraba mucho y que cuando el otro le dijo que me cogía, no se pudo aguantar. Y me pedía que lo dejara empinarme. ¡Hice otro circo! ¡No era una cualquiera, etc., etc.! Esperaron a que me calmar y me explicaron que no tenía salida. El primero ya me había cogido un montón, y el segundo me había visto cogiendo. Entendí que tenían razón, y medio compungida los dejé cachondearme y cogerme. Con la promesa de no decirlo. ¡Era pendeja1 ¡Claro que lo comentaron! y termine como la zorra de cuatro, que me montaban regularmente. No se cuantos más lo supieron. Cuando terminamos la carrera, cada uno siguió su camino. Por años, me encontraba alguno en condiciones favorables y chingábamos con gusto. Cuando conocí a mi Gordo, no tardamos mucho en entender que él era ...