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Soy puta de cines
Fecha: 24/06/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... juego, me pidió que caminara vistiendo solo los calzones y la blusita abierta como otra de las puchachas del local. Lo hice sonriendo. Me sentía rara de estar así medio encuerada en público, vista como “mujer alegre” (Internamente me corregí, no muchachita… “como puta”) Más tarde, comenté que iba al baño, crucé el salón y atrás de mi vino un pendejo, que me tomó del brazo y me condujo al baño masculino, me dejé llevar, sin dudar, me empinó en el lavabo. No dije nada Al regresar, mi gordito me preguntó si todo estaba bien. Entrecerré los ojos y le dije: ¿Tú lo mandaste? ¡Siii! ¿Te gustó? Pues sí, era una buena verga. ¡Putota! ¡Si! Le respondí riéndome… Ese evento remachó nuestra unión, ya no hubo vuelta atrás y he seguido siendo muy puta. A partir de eso he sido una perra sin vergüenza, apoyada por él. Pero el tema de hoy son los cines… Bueno… Un día me conto que los cines años atrás, habían sido uno de sus campos de putería más agradables, y me propuso explorarlos. Por supuesto que acepté. Decidimos ir de tardecita a uno céntrico, pensando solo en nosotros. Era una sala vieja, de aquellas muy grandes, subimos hasta por la mitad, estudiando el ambiente. Ya adaptados a la penumbra, notamos movimiento arriba, en una de las esquinas. ¿Nos acercamos? Bueno… vamos… Más tardamos en sentarnos que ya tenía un joven metiéndome mano sin ningún recato. Me quedé quieta en cuanto el cabroncito, metía mano por las piernas y pechos. No tardé en quedarme con la falda a ...
... la cintura, sin calzones, la blusa abierta, y varios idiotas manoseándome y haciéndome pajas. El Gordo viendo admirado y sin intervenir. Varios se vinieron en mi mano, y cuando salía uno de mi lado, otro se sentaba de inmediato. Nos gustó. Lo platicamos y decidimos regresar, ya sabiendo como era. Regresamos unos días después, vestí una falda elástica, que se quedaba donde la pusiera, parecía decente si la llevaba a la rodilla, si la subía a medio muslo, dependiendo de la hora y lugar, solo parecía atrevida. Pero si la subía al borde de las nalgas, pasaba a ser putifalda. Y un top, de tela delgada, fácil de soltar, de la espalda o del cuello. Y sin ropa interior. Bien putita. Poco antes de la entrada, el Gordo me subió la falda hasta las nalgas, y entré como si fuera sola, con él algo atrás como siguiéndome. Subí hasta donde sabíamos que era la acción, escogí un lugar con espacios desocupados a los dos lados. ¡Fue como esperábamos! Mas tardé en sentarme que ya tenía un guzgo de cada lado, metiéndome mano. La faldita pronto quedó en calidad de cinturón, esta zorra, sentada al borde de la butaca de piernas abiertas, los pechos zarandeados libremente. Pero… uno de mis nuevos jinetes, me jaló de la cabeza… no me resistí entendí que era para mamarlo… hhhuuummm… ¡una rica vergota! Me llenó de porra, cuando me enderecé, me jaló el del otro lado, por cortesía tuve que complacerlo, y me metí la nueva manguera, entera, como me gusta, ni sentí la leche, se me fue directo a la ...