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Una aventura que acabó mal
Fecha: 04/07/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... de su pelvis chocando contra mis nalgas. Después de diez minutos de una intensidad brutal, Johann llegó al orgasmo, llenándome el útero de semen caliente. Pero no terminó ahí. Se mantuvo duro y siguió dándole a mi vagina durante otros veinte minutos, ignorando mis súplicas de "besitos y abracitos". Me sentía como un objeto, pero mi cuerpo estaba colapsando en orgasmo tras orgasmo. Cuando finalmente se detuvo, la realidad me golpeó. Me puse a llorar desconsoladamente. Pensé en Martín, en su cara, en su bondad. Jamás había engañado a nadie. La culpa me carcomía el pecho mientras sollozaba sobre las sábanas. —Cállate y limpia esto —me ordenó Johann con frialdad. Me obligó a hacerle sexo oral. Nunca lo había hecho antes, me sentía sucia, pero el deseo de complacer a ese hombre dominante me venció. Su pene estaba cubierto de semen y de mis propios jugos; lo succioné con torpeza, sintiendo el sabor fuerte mientras él me agarraba el cabello para hundirme la cabeza en su entrepierna. Pero lo peor estaba por venir. Johann decidió que quería probar mi culo. —No, Johann, por favor... ¡ahí no! ¡Nunca lo he hecho! —supliqué, aterrada. Él no aceptó un no. Me volvió a poner en cuatro y, sin lubricación suficiente, empujó su enorme miembro en mi esfínter. Solté un alarido de dolor puro. Sentí que me partía en dos. —¡Me duele! ¡Sácalo, por favor, me duele demasiado! ¡Te quiero, pero se más suave amorcito! —gritaba yo, mientras las lágrimas volvían a caer. —Si me quieres, vas a ...
... aguantarlo —me dijo él, ignorando mi dolor. —¡Me duele... pero sí, te quiero! —alcancé a decir en un momento de delirio y sumisión. Al escuchar eso, Johann se ensañó. Me folló el ano con una furia renovada, queriendo "probar" ese amor, hundiéndose una y otra vez en mi recto hasta que mis gritos se convirtieron en gemidos quebrados. Cuando terminó, yo estaba exhausta, vacía y completamente entregada. Me vestí lentamente, sintiéndome transformada. Mientras caminaba hacia la puerta, llena de una ilusión ingenua, lo miré con ojos brillantes. —¿Me llamas mañana, amor? ¿Salimos el fin de semana? —le pregunté, convencida de que habíamos empezado una relación. Él me miró con desprecio y una sonrisa cínica. —La próxima vez te follaré el culo desde que entres por la puerta. Vete ya. Salí de allí flotando, ignorando la señal de alerta. Pasé toda la noche ignorando a Martín. Al despertar al mediodía, vi 15 mensajes y 4 llamadas perdidas. Sentía que Martín ya no encajaba en mi nueva vida. Con frialdad, le escribí: "Martín, tenemos que cortar. Quiero probar cosas nuevas en la vida, ya no siento lo mismo". Pero el deseo por Johann seguía ahí. A los pocos minutos, cometí el error de escribirle a él: "Amorcito, ¿almorzamos juntos? ¿Vienes por mí?". La respuesta llegó casi instantáneamente, pero no fue de Johann... o más bien, fue él, pero no el hombre que yo imaginaba. "No puedo, perrita. Estoy follando con una chica del club". Y debajo, una foto. Una foto explícita de Johann, o debería ...