1. El Albergue


    Fecha: 13/07/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Kitty Lu, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... sobre él y quedamos mas enganchados besándonos, yo abrazada y alzada en él. Lo oí susurrar, te voy a empalar. De eso nada, pensé. Me llevó a la cama, se sentó en ella y fue recostándose conmigo encima. Sus manos estaban en mis glúteos, su pene bien erecto y húmedo. Comencé a frotarlo con mis manos, parecía enorme, tanto se había hinchado. Mis manos pequeñas apenas llegaban a cubrir por debajo de su cabeza rojiza. Estaba bien resbalosa, ya quería tenerla en mi boquita preciosa como decía él. Perro no es de los sujetos grandes, de hecho mi ex novio si lo era pero resulto un total fiasco. Mas bien se podría decir que yo soy algo bajita de brazos delgados, manitas pequeñas y caderona. En mi adolescencia me consideraba alguien gorda pero no era así, pasado el tiempo vi que mis caderas y mi trasero estaban muy bien formadas para mi edad. Cuando descubrí el porno y comencé a tener fantasías me tocaba mucho pero sentía que mis manitas no eran suficiente para satisfacer tanta carne. Y eso es lo que tienen los hombres además de su miembro, manos mas grandes y mas hábiles como las de Perro. Sus dedos son puro extasis para mí. Tomar mi trasero con esa fuerza y esas ganas me prende bastante, incluso me gusta sentirlo sujetarme, colocar mis manos sobre las suyas mientras juega con mis glúteos y que decir cuando estimula mi clítoris mientras me sujeta del cabello con la otra mano me deja tan en trance que las penetraciones pasan a segundo plano para mí. Podría estar chupándole los dedos ...
    ... todo el día desnudos que me lo pasaría genial. Me giré con mi trasero en dirección a su rostro y fui lamiendo su pene de a poco. Podía sentir que se vendría pero mejor que fuera en mi boca y no en mi vagina, aún no. Pensaba en que si Perro se viniera dentro mio ni bien iniciado el sexo ya no haríamos otras cosas asi que mejor lo mantenía ocupado. Mientras comenzaba a pasar de las lamidas a las chupadas de su pene me separé las nalgas sugerentemente y él procedió. Era todo un perro obediente, me comía la concha con ganas y succionaba en varios lados mientras daba buenos apretones a mis cachetes, no tenía comparación a masturbarme. Yo comencé tranquila pero ya iba a fondo y me apartaba para empezar de nuevo mi oral. Perro comenzaba a meter dedos y me ponía más y más húmeda también estaba a mi límite podía sentirlo. Por momentos me frenaba de súbito y aguantaba pero terminaba cediendo, se me salían leves flatulencias en seco pero a él no parecía importarle demasiado. Toda su cara barría mi vagina llegando a sentir hasta su nariz metiéndose ligeramente en mi conchita y en el culo. Mientras seguía chupándole el pene ya super hinchado y jugoso noté la pantalla en la habitación y que podía ligar dispositivos en él. Pero de súbito Perro se incorporó un poco como si hubiera recordado algo que olvidó, me arquié algo forzada sentí sus manos sobre mi cabeza clavando más adentro su miembro en mi cabeza practicamente la sentí en toda mi garganta, mis piernas flexionadas no respondían en ...
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