1. Vacaciones con mi hermana menor


    Fecha: 17/07/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Vivir en Lima es un caos, pero mi realidad era un caos multiplicado por diez. Imaginen un departamento en un quinto piso, construido justo encima de un colegio pequeño. Mi vida era un ruido constante: gritos de niños, silbatos de profesores, música a todo volumen los fines de semana y el eco eterno de partidos de fútbol retumbando en las paredes. Entre mis papás, mi hermana Melissa, su esposo Aarón, el bebé de tres años, los perros y los gatos, el espacio se sentía asfixiante.
    Yo necesitaba escapar. Cuando le propuse a mi novio irnos de vacaciones al Cusco, su respuesta fue la de siempre: "no tengo dinero". Me dolió, no por la plata, sino porque sentía que nunca tenía el interés suficiente para hacer un esfuerzo por nosotros. Así que tomé una decisión: iría de todas maneras, y me llevaría a Melissa.
    Melissa y yo somos polos opuestos físicamente aunque midamos lo mismo, 1.61 metros. Ella es gordita, con unas tetas enormes que siempre llaman la atención. Yo, en cambio, soy de tetas pequeñas, pero Dios me bendijo con un culo enorme y unas piernas gruesas que llenan cualquier pantalón. Nos instalamos en la casa familiar en Cusco, que había estado vacía por tres meses. Era nuestro santuario de una semana, lejos del ruido de Lima y, sobre todo, lejos de la mediocridad de mi relación.
    No fui con la intención de engañarlo. Yo nunca le había sido infiel. Pero el resentimiento es una llama que se alimenta sola. Cada vez que pensaba en su negativa a viajar, sentía una chispa de ...
    ... rabia. Esa rabia se convirtió en deseo.
    Después de dos días de turismo tranquilo, de caminar por las calles empedradas y dormir hasta tarde, el sábado 27 de junio de 2026 decidimos salir. Fuimos a un bar donde el ambiente estaba eléctrico porque jugaba Argentina contra Jordania. Yo me puse mi ropa más sexy, resaltando mis curvas, y el coqueteo empezó casi al instante. Varios hombres se me acercaron; yo repetía como un mantra: "Tengo novio", pero ellos solo sonreían con malicia y me decían: "Pero igual podemos divertirnos, linda".
    Allí fue donde apareció Mateo, un amigo de Melissa de hace años. Cuando lo vimos, Melissa casi se atraganta con su trago. Mateo se había puesto increíblemente musculoso, un cuerpo tallado que Melissa no pudo ignorar, ya que hace años ella no le había hecho caso. La tensión sexual en la mesa era palpable. Junto a Mateo, conocimos a un turista argentino, un tipo seguro de sí mismo y con una mirada hambrienta.
    Mientras veíamos el partido en la pantallita del bar, mencioné distraídamente que en la casa teníamos una televisión de 65 pulgadas. El argentino no perdió el tiempo. "Vamos para allá a ver el partido en grande", me susurró al oído.
    Llegamos a la casa y la ropa voló antes de que terminara el primer tiempo. Follamos en la sala, con la televisión encendida y el partido corriendo de fondo. Cada vez que Argentina marcaba un gol, el argentino me agarraba las nalgas y me daba cachetadas fuertes, dejándome la piel roja y caliente. Yo estaba entregada, ...
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