1. Vacaciones con mi hermana menor


    Fecha: 17/07/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... sintiendo una venganza deliciosa recorriendo mi cuerpo.
    Sin embargo, puse una condición: nada de anal. Yo lo hacía con mi novio, y en mi mente retorcida, pensé que si reservaba mi ano solo para él, de alguna manera seguiría siendo "fiel". El argentino soltó una carcajada y me propuso un trato: "Si Argentina hace tres goles, me das el culo". Yo acepté, convencida de que no pasaría.
    Pero el destino —y Messi— tenían otros planes. En el minuto 80, Messi marcó el tercer gol. El argentino gritó de alegría, le agradeció a Messi al cielo y, sin darme tiempo a reaccionar, me volteó y me penetró de una. Llevaba un mes sin hacer anal y el impacto fue brutal. No era tan largo como el de mi novio, pero era absurdamente grueso. Solté gritos de dolor que se mezclaban con la risa, porque el tipo seguía agradeciéndole a Messi mientras me abría paso a paso. Fue intenso, doloroso y jodidamente excitante.
    Cuando terminó el partido, Argentina ganó 3-1 y la celebración se trasladó al cuarto principal. Éramos cuatro en una danza de piel y sudor. En medio de todo, el teléfono sonó. Era mi novio.
    Contesté mientras el argentino me tenía contra la pared y Mateo me besaba el cuello con hambre. "Hola, mi amor", dije, tratando de que mi voz no temblara por el placer. "Te extraño mucho, te quiero". Él, desde Lima, me decía que había visto el partido, que esperaba que estuviera bien, que me abrigara y que no saliera tarde porque "había hombres peligrosos". Casi me ahogo de la risa mientras sentía la ...
    ... lengua de Mateo recorriendo mi espalda.
    Hubo otro momento inolvidable en la sala. Estaba desnuda, de pie, hablando con mi novio en otra llamada diaria. Mateo, que estaba tomando un trago, decidió que era el momento perfecto para jugar. Dejó su vaso y se arrodilló detrás de mí, hundiendo su lengua directamente en mi ano. El choque fue tan fuerte que casi suelto un gemido en el teléfono. Tuve que luchar contra mis instintos, tartamudeando y haciendo pausas largas para que mi novio no sospechara que un hombre musculoso me estaba lamiendo el culo mientras yo le decía cuánto lo amaba.
    Mientras tanto, Melissa estaba en su propio paraíso con Mateo y el argentino, sorprendida de verme tan desinhibida, nalgueando a los hombres y acariciándolos mientras yo me perdía en el placer.
    El domingo no salimos. Ni el lunes, ni el martes. La casa se convirtió en un burdel privado. Experimenté cosas que jamás imaginé: dobles penetraciones donde sentía a ambos hombres llenándome al mismo tiempo, uno en la vagina y otro en el ano, mientras Melissa nos observaba y participaba, excitada por la depravación de la escena.
    Se suponía que debíamos volver el viernes, pero el deseo era más fuerte que la responsabilidad. Retrasamos el vuelo dos días más, aprovechando cada segundo de esa libertad prohibida. Regresé a Lima, al ruido del colegio y a los brazos de mi novio, llevando conmigo el secreto de que, en el silencio de la casa de Cusco, me había convertido en alguien que él jamás llegaría a conocer. 
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