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El Diablo y mi madre
Fecha: 19/07/2026, Categorías: Zoofilia Tus Relatos Autor: faunopitón, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Vivo con mi madre y nada más. Yo estudio mi último año de secundaria, ella trabaja duro y llega en la tarde de trabajar. En una ocasión llegó muy cansada, pero con un raro olor a basura y con pelos pegados a su ropa. Me quedé intrigado, me acerqué más a ella, quién dormía una siesta por cansancio, noté que su ropa tenía partes rasgadas, su cabello se veía sucio, y sus piernas estaban rasguñadas. No atinaba a explicar tales circunstancias. Me asomé abajo de su falda, sus pantaletas estaban mojadas y llenas de pelos. ¿Que diablos pasó? En eso, se despertó, me paré y simulé hacer cosas. Ella se levantó y me dijo que iba a dormir, qué se sentía muerta de cansancio. Yo no pude dormir, estaba muy preocupado, ver a mi madre tan descompuesta me inquietaba. Por lo demás, ese día llegó más tarde que de costumbre. Al día siguiente, ocurrió de nuevo, y al otro de nuevo…se volvió algo rutinario. No pude más, yo quería saber qué pasaba con ella, pero no me atrevía a preguntar nada. Algo tenía que hacer… Decidí seguirla a escondidas, espiarla, y averiguar esa conducta nueva. Al día siguiente, fui a su trabajo, era secretaria, y su arreglo era impecable aunque un tanto sexy. Esperé a que saliera para seguirla con sigilo y no me viese. Pasó por varias calles que me eran conocidas, así que todo se veía normal. De pronto, cambió de rumbo, se encaminó a una calle muy solitaria y despoblada, una calle que se fue vaciando de gente con el paso del tiempo. Las casas estaban solas, descuidadas, ...
... y polvorientas. ¿A dónde se dirigía mi madre? Bueno, yo tenía que saberlo. Se detuvo en una casa sin puerta y sin ventanas, entró y se escuchó un gemido de animal, como si este la esperase. Me coloqué en una ventana para ver desde afuera qué hacía mi madre en un lugar como ese, abandonado y sucio y, para colmo, con un negro y enorme perro. El animal brincaba de gusto por la presencia de mi madre, quién de inmediato alimentó al can. El perro comió rápidamente y volvió a saltar hacia ella, tan fuerte y grande era que la tiró al suelo. Mi madre reía muy divertida en el piso, jugando con el perro, acariciándolo, permitiendo que esté la lamiera. Fue entonces, que se ¡desabrochó la blusa y puso sus tetas y pezones al alcance de la lengua del animal!… ¡Carajo, el perro lamía los grandes pechos de mamá, y ella gozaba con cada lengüetazo! Comprenderán que ya no pude sino quedarme y saber, de una buena vez, qué pasaba ahí. Las cosas subían de tono, mi madre se sentó en el piso sucio, pues había basura por todas partes, subió su falda y ofreció su panocha al perro, que de inmediato lengüeteó las pantaletas de mi madre a la altura de su raja. Ella dio un alarido de placer, sus pantaletas se llenaron de la saliva de aquel perro callejero. En un movimiento rápido, mi madre se quitó los calzones mojados, y colocó su panocha al servicio de la lengua traviesa. Yo estaba impactado pero cachondo, ante tan maravillosa escena, y esperaba más… Mi madre no me defraudó, se puso en cuclillas y ...