1. Espiando a mi tía con una cámara oculta


    Fecha: 20/07/2026, Categorías: Voyerismo Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... diferente. No entró nadie. Vi a Carol caminando de un lado a otro del cuarto, gritando y reclamando por teléfono. Parecía que la habían plantado. Estaba furiosa, pero esa furia se convirtió rápidamente en deseo. Se desnudó con brusquedad y sacó dos vibradores: uno enorme y uno pequeño. Se acostó de espaldas y, con una desesperación frenética, se metió el pequeño en el ano y el grande en la vagina. Empezó a vibrar a máxima potencia, arqueando la espalda y gimiendo fuerte, moviendo la pelvis con violencia. Se masturbó así, con los dos juguetes trabajando dentro de ella, durante más de una hora. Sus tetas se sacudían mientras ella se tocaba los pezones, hasta que finalmente alcanzó un orgasmo tan fuerte que se quedó dormida ahí mismo, con los vibradores aún zumbando dentro de su cuerpo.
    
    Jueves:
    El jueves entró un hombre maduro, probablemente de su edad. Fue un encuentro más pasional y sucio. Pasaron mucho tiempo en el suelo, Carol estaba encima de él, cabalgando con fuerza, con sus tetas balanceándose arriba y abajo. El tipo le agarraba las nalgas con fuerza, hundiendo los dedos en su carne mientras ella gritaba su nombre. Fue un sexo largo, lleno de fluidos, ...
    ... donde se lamió todo el cuerpo antes de que él la volteara y la follara por detrás, haciendo que la cama crujiera contra la pared.
    
    Viernes:
    Para mi sorpresa, el viernes regresó el gigante del martes. Al verlo entrar, sentí una mezcla de miedo y excitación. El tipo entró con la misma actitud dominante. Esta vez, Carol no puso resistencia; parecía que ya sabía lo que venía. La puso a cuatro patas inmediatamente y volvió a atacar su culo. La penetración fue igual de agresiva, casi animal. El hombre la azotaba con fuerza, penetrando su ano con una potencia que hacía que todo el cuerpo de Carol vibrara. Ver el contraste entre el tamaño masivo de ese hombre y la figura bajita y voluptuosa de mi tía era hipnótico. Entiendo perfectamente por qué Carol no protesta; con un animal así encima, cualquier mujer se rendiría. El video terminó con él corriéndose profundamente en su recto, dejándola exhausta y jadeando, completamente sometida.
    
    Me quedé mirando la pantalla, con la mano en mi cogote, imaginando cómo sería estar yo en el lugar de esos hombres, o mejor aún, cómo sería grabar a mi tía mientras yo mismo la penetro. Esta semana ha sido la mejor de mi vida universitaria. 
«12»