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Un sabadito de puta
Fecha: 22/07/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... para él era solamente una nalga para coger. Nos sentamos para digerir el momento, contentos. Ya recuperados mi gordito me prguntó: ¿Te gustó? Sí, me pareció emocionante e interesante. ¿Así te gusta tu putota? ¡Siii! ¡Así me gusta! Nos quedamos quietos. Algo después me dice, no veo acción, solo aquella bolita al fondo. ¿Qué te parece si regresamos a atrás? Creo que si, me parece mejor. Me dice: Quítate la falda… Lo vi frunciendo el ceño y repetí como idiota: ¿Me quito la falda? Al decirlo ya me la estaba quitando, intentando entender la idea como nos tenemos mucha confianza, no objeté, solo quería entender. A seguir salió de la butaca y de la hilera de asientos, se paró al inicio y me extendió la mano. Comencé a entender ¡quería que caminara en cueros! Si… salí caminando despacio, que me vieran bien las nalgas y las chichornias después, me voltée. Estaba claro, así, me verían los de la bolita del fondo. Me reí y salí como me lo pedía, volteando a ver, supe que los pendejos estaban viéndome. ¡Había funcionado! Nos paramos de nuevo atrás del murete. No tardó en entrar otro guey, y pasó lo ...
... mismo: Me vió de lejecitos, y se vino como toro bravo para cogerme, en seguida me puso la mano en las nalgas, y esta putita obediente y cachorrona, de inmediato se agachó colocándole las nalgas a la orden ¡Otra DP! ¡Otra dos vergas metiéndose por mi coño y boca! Me decía: ¡Que puta te has vuelto Elzita! ¿Qué diría mi mamá?: ¡La niña se ha vuelto puta! ¡Que vergüenza! Gozando mis dos jinetes, llegaron otros cabrones, curiosos de ver que estaba pasando, vi que llegando ya estaban de verga de fuera. ¡Upa! ¡Más vergotas para esta putita! Se fue mi jinete y se acercaron otros gueyes, mi gordito se hizo a un lado y luego, luego, le metieron otras dos palotes a esta pinche putita. De nuevo recargados en el murito, me decía mi amor: ¡Que putota cachorrona estás amor! ¿Tú crees? ¡Sí! ¡Soy tu putota chupavergas amor! ¡Te adoro! Con eso dimos por terminada la aventura y nos fuimos a lavar la boquita con unas cheves. Por romanticisimo, salí con la falda subida a modo de putifalda, sin calzones y un escotote bien sin vergüenza… Nos reíamos de los meseros ¡eran de lo más atentos…! ¡Fue un buen sabadito!