1. Con los gemelos surfistas y el venezolano


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Me llamo Stephanie, tengo 30 años, mido 1.61, peso 74 kilos y tengo 98cms de culo, la situación sucedió con los gemelos que tienen 22 años y el veneco que es un flaquito de 18 años. Los gemelos me invitaron a visitarlos a su casa de playa de sábado a domingo, luego de habernos conocido en una “fiesta” dos emanas atrás.
    Llegué a la casa de playa en Asia el sábado a las 11 de la mañana, con el corazón latiéndome a mil y una excitación que casi no me dejaba caminar. Hacía dos meses que no sentía un pene real dentro de mí; mi novio, con esa disfunción eréctil que se niega a tratar, me tenía seca y desesperada. Recordaba la orgía del cumpleaños de mi jefa, donde solo me limité a besar a los gemelos y a darle mamadas al venezolano, pero esta vez, la invitación de los gringos era clara: querían más.
    Cuando llegué, los gemelos me recibieron con esas sonrisas perfectas de surfistas pituquitos. Son idénticos en todo, incluso en sus penes de unos 18 cm, firmes y rosados. Me senté en el regazo de uno de ellos, sintiendo su dureza contra mi culo, y empecé a besarlo con hambre, dejándome llevar por la sensación de ser deseada por dos chicos tan hermosos y jóvenes.
    Una hora después llegó el venezolano. No era guapo, tenía un aire resentido y agresivo, pero traía consigo un arma: un pene monstruoso de al menos 25 cm que se marcaba en su pantalón. En cuanto entró y me vio besando al gringo, sentí su mirada de odio. Intentó besarme, pero yo lo rechacé fríamente; yo solo quería los labios ...
    ... de los rubios. Él se ofendió visiblemente, pero eso solo pareció encender su agresividad sexual.
    No hubo preámbulos. Me lanzaron sobre la cama y empecé a follar con los tres. Fue una revelación. Lo primero que noté fue que, a diferencia de mi novio, cuyos penes se salían a mitad del acto, estos tres se mantenían clavados en mí. Me sentía llena, rebozando de carne.
    El momento más intenso fue la doble penetración. Estaba tumbada, con uno de los gemelos hundiéndose en mi vagina, llenándome con sus 18 cm, mientras el venezolano, con una furia ciega, me embestía por el culo. Fue mi primera vez con un pene grande en el ano; el de mi novio era un juguete de 12 cm comparado con el monstruo del venezolano. Sentí que me partía en dos, un dolor agudo que se transformó rápidamente en un placer sucio y abrumador. Mientras sentía cómo me dilataban el esfínter y me llenaban la vagina, yo tenía la cabeza hacia atrás, dándole una mamada profunda al otro gemelo, succionando su hermoso pene con desesperación.
    A medida que pasaban las horas, el tono cambió. Los gemelos empezaron a soltar comentarios que me hacían dudar, pero que yo decidí ignorar.
    —Nunca me había follado una cerda, haz ruidos de cerda —me ordenó uno de ellos mientras me azotaba el culo.
    Yo, confundida pero excitada, empecé a gruñir y a hacer sonidos de animal, entregándome al papel. Me decían "pobre", "cholita", "arribista". Me daban cachetadas que dejaban mi piel trigueña encendida. En mi mente, yo lo justificaba: "son ...
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