1. Con los gemelos surfistas y el venezolano


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... jóvenes, están jugando, es un juego de roles". Me convencí de que si me habían invitado a su casa dos semanas después de la fiesta, era porque estaban enamorados de mí, a pesar de mi panza y mis kilos de más.
    El venezolano, sintiéndose discriminado porque no dejaba que él me bese, descargó todo su odio en mi ano. Solo me folló por el culo durante todo el fin de semana. Cuando él descansaba, uno de los gemelos tomaba su lugar, asegurándose de que mi agujero no tuviera descanso.
    Hubo un momento especialmente brutal. El venezolano se sentó en un sillón y me puso boca abajo sobre sus piernas. Durante más de veinte minutos, me dio nalgadas violentas. Mis gritos eran desgarradores, llenando la habitación, mientras los gemelos se reían a carcajadas, disfrutando del espectáculo de mi culo gordo y rojo siendo castigado.
    El sexo fue incansable. Calculo que el venezolano se corrió al menos siete veces dentro de mi ano, y los gemelos unas diez, alternando entre mi vagina y mi culo, llenándome de cum caliente.
    El domingo a las 11 ...
    ... de la mañana, anuncié que ya debía irme; tenía que almorzar con mi novio y su madre en Villa El Salvador. Pero el venezolano no había terminado. Me puso de nuevo sobre sus rodillas. Pensé que serían más nalgadas, pero entonces sentí sus dedos entrar bruscamente en mi ano. Empezó a hurgar con agresividad, expandiéndome, hasta que, con un empujón seco, metió toda su mano dentro de mi culo. Solté un grito de desesperación y dolor, sintiendo cómo mi cuerpo se abría al límite.
    Cuando finalmente me soltó, lo ignoré por completo. No quería mirar al negro resentido. Me acerqué a los rubios y los besé dulcemente para despedirme.
    —Adiós, cerdita —me dijeron con una sonrisa burlona mientras me veían marchar.
    Me subí al auto y emprendí el camino de regreso a Lima. Cada bache en la carretera era una tortura; sentía el ano palpitante, hinchado y dolorido, y una sensación de vacío y suciedad que me acompañó durante todo el trayecto, recordándome que había sido el juguete de tres jóvenes que me despreciaban mientras devoraban mi cuerpo. 
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