1. Follando frente a mi enamorado


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: VillaEgo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... cómo disparaba chorros calientes de semen profundamente en mi útero. El placer fue tan intenso que grité sin pensar:
    —¡Te quiero, Máximo!
    Máximo se salió y, mientras recuperábamos el aliento, Martín volvió a acercarse para traernos Red Bull. Yo estaba sudada, despeinada y completamente sometida.
    Entonces, Máximo decidió que era hora de que yo usara la boca. Yo nunca le había hecho una mamada a Martín; siempre me había parecido asqueroso el olor y la idea. Pero con Máximo era diferente, aunque al principio sentí un poco de miedo por el tamaño descomunal. Me obligó a arrodillarme. Mientras empezaba a lamer aquel tronco de carne, busqué la mirada de Martín. Lo miré fijamente a los ojos, vi su miedo y su sumisión, y eso me excitó aún más. De repente, Máximo agarró mi cabello y empezó a hacer que folle su pene con mi boca, empujando su pene hasta el fondo de mi garganta, haciéndome ahogar y lagrimear. Para añadir más intensidad, tomó un vibrador que él había traído, y me lo introdujo profundamente en la vagina mientras me follaba la boca. El estímulo doble me volvió loca. Máximo terminó disparando una descarga espesa de semen directamente en mi boca y garganta, obligándome a tragarlo todo.
    Pero lo más intenso estaba por venir. Máximo me giró y me puso en cuatro.
    —Ahora voy por el culo —sentenció.
    Yo nunca había tenido sexo anal. Cuando sentí la punta de su pene presionando mi esfínter, me tensé. Al entrar, solté un alarido de dolor. Era demasiado grande, sentía que me ...
    ... partía en dos.
    —¡Duele! ¡Para, Máximo, duele mucho! —gritaba, pero él me jaló hacia él y no me dejaba escaparme.
    Tardé varios minutos en acostumbrarme, respirando agitada, mientras Máximo me follaba el ano con una potencia bruta. Poco a poco, el dolor se convirtió en una presión deliciosa. Empecé a gemir, a pedirle que no parara, tratando de girar la cabeza para besarlo, al final se hartó y no se como se acomodó, pero me siguió follando el ano mientras me pisaba la cabeza para que ya no me mueva. Él terminó eyaculando dentro de mi recto, llenándome el ano de semen caliente.
    No terminó ahí. Me volvió a poner en posición de perrito y me folló el ano una segunda vez, con más agresividad. Esta vez, justo antes de correrse, se salió bruscamente. Me agarró la cara y disparó chorros de cum blanco y espeso sobre mis mejillas, mi frente y mi cabello, dejándome marcada como su propiedad.
    Cuando todo terminó, Máximo se levantó y miró a Martín.
    —Son 750 soles, como acordamos —dijo Martín, sacando el dinero.
    —No —lo interrumpió Máximo con voz fría—. Son 1,000. Fui demasiado suave con ella, la traté con demasiado cariño, casi como a una pareja. Eso tiene un costo extra.
    Martín abrió la boca para protestar, pero yo lo interrumpí rápidamente.
    —Págale, Martín. Vale cada centavo —le dije, mirando a Máximo con adoración.
    Martín, asustado, le entregó los 1,000 soles. Máximo tomó el dinero, se acercó a mí y, sin previo aviso, me dio una nalgada tan fuerte que el sonido resonó en toda la ...