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El Despertar de la Propiedad P2
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Haron2888, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
La primera v1ol4c10n fue una revelación. El dolor en mi cu10 se convirtió en mi nueva religión, y su v3rg4 era el Dios que lo había decretado. Durante días, caminé por la vida con una sonrisa idiota, sintiendo el eco de sus embestidas en cada paso. Pero el silencio posterior fue tortuoso. Su número se quedó mudo, y mi agujero, ahora entrenado para ser llenado, se sentía vacío, un pozo sin agua. Me mandaba fotos de su v3rga dura por la mañana, con el mensaje "piensa en esto, püt4". Yo le respondía con videos de mí misma metiéndome dedos, consoladores, cualquier cosa que me recordara a él. Le prometí ser su püt4 de viaje, su esclava de fin de semana, su recipáculo de semen. El juego continuaba, pero en el limbo digital. La llamada llegó cuando menos lo esperaba, una tarde de miércoles en la que mi c0l4 se sentía particularmente solitaria. Su voz era un trueno bajo y urgente. "Hola cosita hermosa y rica pues que crees que voy para el cliente de Zumpango don la otra vez fuiste por mi como vez crees que puedas al rato??". Mi corazón dio un vuelco, pero mi boca ya sabía qué decir. "Sí, mi amo. Con todo gusto. Ya estoy preparándome para atenderte, papi. Avísame a qué hora para recoger a mi macho. Esta püt4 está a sus órdenes". La conversación fue rápida, sucia. Le conté cómo me estaba poniendo el plug más grande para que mi cu10 ya estuviera dilatado y tibio para él. Él me respondió con un simple "Muchas ganas y mi anillo". Mi ano se contrajo al instante. El anillo. El pequeño ...
... diablo de metal que prometía una apertura forzada, un nivel de dolor que aún no conocía. El viaje en coche esa noche fue diferente. No había timidez. En cuanto cerré la puerta del coche, mis manos fueron a su pantalón. Saqué su v3rg4, ya medio tiesa, y me sumergí en ella. No era una mamada, era una adoración. La lameré desde los huevos hasta el glande, la envolví con mis labios, la sumergí en mi garganta hasta ahogarme. Él conducía con una mano, con la otra me agarraba del pelo y empujaba mi cabeza hacia abajo. "Así, püt4, métetela toda. Ahógate con mi v3rg4". Las lágrimas me corrían por las mejillas, mezcladas con mi saliva y su precum. Me dio una bofetada. No fuerte, pero sonora. Un sello de propiedad. "Me encanta cómo se lo mandas", siseó. En el hotel, no hubo tiempo de perder. La habitación era un clon de la anterior, un nido anónimo para el vicio. "Báñate, pero rápido", ordenó. Me duché en un minuto, asegurándome de que mi cu10 estuviera impecable, una joya lista para ser usada. Salí con una toalla pequeña que apenas me cubría. Él ya estaba desnudo, sentado en la cama, su v3rg4 apuntando al techo como un obelisco dedicado a la lujuria. A su lado, la bomba de vacío. "Te dije que la trajera", dije, con la voz temblando. "Sí, püt4. Y hoy vamos a incharte ese agujero de mierda como nunca". Me ordenó que me pusiera en cuatro en la cama. Obedecí. Sentí sus dedos fríos untarme lubricante, luego el frío del cristal de la bomba en mi ano. Empezó a bombear el aire. La ...