1. El Despertar de la Propiedad P2


    Fecha: 06/08/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Haron2888, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... sensación era extraña, una presión que crecía, que tiraba de mi carne desde dentro. Mi cu10 se sentía hinchado, sensible, expuesto. "Mira, püt4", dijo, mostrándome mi propio agujero a través de la base transparente del aparato. Estaba rojo, hinchado, parecía la flor carnosa de una planta alienígena. "Está listo para ser comido".
    
    Retiró la bomba con un chasquido húmedo. El aire frío del cuarto me golpeó el ano dilatado, haciéndome estremecer. Antes de que pudiera procesar la sensación, montó sobre mí. Me agarró de las caderas con una fuerza brutal y se clavó en mi cu10 hinchado. El grito que escapó esta vez no fue de sorpresa, fue de dolor puro, refinado. La v1ol4c10n anterior había sido una introducción; esto era una crucifixión. Me folló con una ferocidad animal, cada embestida era un castigo, un premio. Mis nalgas ardían por el impacto de su pelotero. "Te gusta, püt4? Te gusta que te rompa el cu10?", gritaba. Solo podía gemir, un sonido gutural, primitivo. "Más, papi, más, destrozame, rompeme".
    
    De repente, se detuvo. Se sacó con un movimiento brusco, dejando mi agujero vacío y babeando. "Voltéate, püt4", ordenó. Me giré como un muñeco, boca arriba. Agarró mis piernas y las subió a sus hombros, doblándome casi por la mitad. Entró de nuevo, y esta vez el ángulo fue diferente, más profundo, más brutal. Me daba bofetadas ...
    ... mientras me follaba, no en la cara, sino en los pechos, en los muslos. "Agarra tus piernas, júntalas más para mí", me ordenó. Obedecí, ayudándole a penetrarme más hondo. "Ahórcame un poco, papi", le supliqué, en un arrebato de depravación total. Sus manos se cerraron alrededor de mi cuello, apretando justo lo suficiente para que las estrellas bailaran en mi visión mientras su v3rga me demolía por dentro. Era una éxtasis cercano a la muerte, una sumisión absoluta.
    
    Se corrió con un rugido, vaciando sus bolas dentro de mí, una segunda descarga que me llenó por completo. Se tiró a mi lado, jadeando. Pero yo no había terminado. Me senté, mi cuerpo dolorido pero electrizado, y me moví hacia su v3rga flácida y cubierta de nuestros jugos. La tomé en mi boca y la supe, el sabor de mi cu10, de su semen, de mi sangrecito. Empecé a mamarla con una ferocidad nueva, como una becerra hambrienta. "No pares, püt4, no pares que me voy a venir", gimió. Y lo hice. La mamé, la lami, la absorbí hasta que se puso tiesa de nuevo en mi boca y, con un espasmo, descargó una segunda vez, esta vez directamente en mi garganta. Me tragué todo, cada gota de su leche caliente, limpiándolo con mi lengua hasta que estuvo impecable. Él me miró, con una mezcla de asombro y agotamiento. "Eres una püt4 depravada", dijo. Era el mejor cumplido que había recibido en mi vida. 
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