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Construyendo mi nueva vida de amor y sexo
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Tus Relatos Autor: ROBIPRI, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Este relato es continuación de “Mi bonito despertar sexual”, en el que conté cómo se inició mi relación con Don Negro, un vecino de mucha confianza de mis padres, que a pedido de ellos había aceptado acompañarme durante casi un par de semanas mientras ellos se encontraban de viaje por razones de trabajo, aunque todo fue más allá ya que luego de unos días tuvimos una ardorosa experiencia sexual que marcó el inicio de una relación que se mantuvo durante casi 12 años, y que comenzó a acentuarse cuando al regresar del colegio con mi culo muy dolorido, pero ansioso de volver a ser abusado por este señor. Me alegró mucho encontrarlo después de más de 5 horas todavía acostado en mi cama, desnudo, viendo la televisón, pero que al llegar yo, sólo tuvo ojos para mí mientras me extendía los brazos llamándome tiernamente Robi, e invitándome a ir a su lado. Fui presuroso, y me acosté con él pero aclarándole que mi ano me dolía terriblemente, por lo que no quería que culearamos de nuevo, aunque ambos dijimos que sería maravilloso poder hacerlo otra vez. Lo que sí me pidió y acepté, fue que me desnudara para al menos sentir nuestros cuerpos en franca intimidad, lo cual siguió con besos, caricias, movimientos sensuales con pequeños gemidos mientras yo le acariciaba su miembro que enseguida se puso duro, y él me daba masajes muy suaves en la muy sensible entrada a mi culo. También me decía cosas muy lindas sobre mi pequeña figura de adolescente quinceañero, que me provocaban una emoción ...
... muy fuerte, por lo que no pude evitar preguntarle qué ocurriría con nosotros en adelante, porque todas las cosas que pensaba o imaginaba me provocaban una gran perturbación. El con mucha calma, pero dándome cuenta que además con muchas dudas, me decía que iríamos construyendo juntos una relación estable, que no quería que sólo haya sido la cogida de hacía unas horas atrás, o las que pudieran venir próximamente, que por cierto sí eran muy importantes para fortalecerla, pero que también había que planificar muy bien, casi a la perfección, nuestros encuentros privados, nuestras maneras de tratarnos delante de los miembros de mi familia y también de vecinos, amigos, o simplemente personas con las que pudiéramos encontrarnos o estar ocasionalmente. Para eso me insistía que teníamos que conocernos más profundamente en nuestras formas de pensar, de ser, de actuar y de cómo deseamos que sean nuestras vidas individualmente, y ahora juntos. Eso significaba que compartiéramos extensas charlas totalmente sinceras, para conocernos hasta en lo más profundo de cada uno, sin que nada de ello arruine ni siquiera en lo más mínimo lo que hemos iniciado recientemente de una manera extrema. Estábamos en toda esa charla, acariciándonos, cuando sentimos que intentaban abrir la puerta de casa; sobresaltado le dije que era alguna de mis hermanas, que se fuera rápido a su habitación, pero no me hizo caso y sólo se dirigió silenciosamente a meterse en uno de los placares, y yo me tapé hasta el cuello, ...