1. ANAL CON MI MADRE


    Fecha: 08/08/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: BABAYAGA, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    La primera vez que le di por el culo a mi madre  fue en un motel a las afueras de la ciudad. Yo tenía 16 años. Ella, 40 . Nunca lo olvidaré.
    Habíamos estado bebiendo en casa. Ella llevaba esa bata fina de seda negra que apenas le cubría las tetas enormes y el culo gordo. Cada vez que se inclinaba yo veía el borde de su tanga y el arranque de esas nalgas pesadas, blancas, que siempre me habían obsesionado. Esa noche ella lo notó. Me miró directo a los ojos, se pasó la lengua por los labios y dijo:
    —Ya está bien de mirarme el culo como un perro en celo. Si tanto lo quieres, te lo voy a dar. Pero no en esta casa.
    Agarró las llaves del coche sin decir nada más. Yo iba temblando. En el camino no hablamos. Solo el ruido del motor y el olor a su perfume mezclado con el de su coño caliente. Cuando llegamos al motel, ella pagó la habitación como si fuera cualquier cosa. Habitación 14. Cama grande, sábanas feas, luz amarilla.
    Apenas cerró la puerta, se giró hacia mí.
    —Quítate toda la ropa. Ahora.
    Me desnudé temblando. Mi verga ya estaba dura como una piedra, goteando. Ella se quedó mirándola unos segundos, sonrió de lado y se bajó la bata. Se quedó solo con la tanga negra. Esas tetas pesadas cayeron libres, los pezones oscuros y duros. Luego se bajó la tanga y se dio la vuelta, apoyando las manos en la cama.
    —Míralo bien —dijo, separando las nalgas con las dos manos—. Este culo es el que te ha tenido jodido la cabeza desde que eras un adolescente. Ahora te lo voy a dar. Pero ...
    ... vas a metérmelo por el culo, no por el coño. Quiero sentirte reventándome el ano.
    Me arrodillé detrás de ella. El olor de su culo y de su coño me golpeó la cara. Tenía el agujero del culo rosado, fruncido, y un poco más abajo el coño hinchado y brillante de jugos. Le pasé la lengua por la raja del culo, lenta, profunda. Ella soltó un gemido bajo.
    —Sí… lame ese culo, hijo de puta. Méteme la lengua hasta donde puedas.
    Le abrí las nalgas con las manos y se las comí como un animal. La lengua entraba y salía de su ano, chupando, empujando. Ella empujaba el culo hacia atrás contra mi cara.
    —Basta —dijo de pronto, con la voz ronca—. Échate en la cama. Quiero montarte yo.
    Me tumbé de espaldas. Ella se subió encima, de espaldas a mí, en posición de vaquera inversa. Agarró mi verga con una mano, la puso contra su agujero del culo y empezó a bajar. El calor de su ano contra la cabeza de mi polla era una locura. Empujó despacio. El anillo se abrió, se estiró, y de golpe la cabeza se le metió dentro.
    —Joder… qué gruesa la tienes —jadeó—. Me estás abriendo el culo de una puta vez.
    Bajó más. Centímetro a centímetro. Yo veía cómo su ano se tragaba mi verga, cómo se estiraba alrededor del tronco. Cuando llegó hasta el fondo, se quedó quieta un segundo, respirando fuerte, con las nalgas apoyadas en mis caderas.
    —Está toda dentro… toda tu puta verga en el culo de tu madre.
    Empezó a moverse. Primero despacio, subiendo y bajando, dejando que yo viera cómo mi polla entraba y salía de su ...
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