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Gran confianza entre hermanos
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Marcos, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... enorme, la misma que le acababa de ver al hermano, metiéndosele en la cabeza hasta dejarlo sordo. La respiración se le volvió un silbido cortito, ahogado por el ruido del agua que salpicaba los azulejos. Se sacudió más rápido, con una urgencia ciega, sintiendo que el pecho le estallaba y que el calor le subía desde las bolas hasta la garganta. No aguantó más: se vino con una violencia inusitada, un chorro espeso y caliente que le salió a borbotones y le ensució el pecho y el estómago antes de irse por el desagüe. Se quedó apoyado contra la pared fría del baño, con las piernas temblando, respirando agitado y tragando saliva con la boca seca. Cuando salió, con el pelo chorreando y el cuerpo todavía aflojado por el orgasmo, se cruzó en el pasillo con Tadeo. El hermano venía con los abdominales marcados, la toalla colgada de la cadera y la pija ya blanda y colgando, camino a la ducha. Se miraron al pasar con esa complicidad silenciosa de toda la vida. —Apurate que me muero de calor —le tiró Tadeo con una palmada seca en la espalda que casi lo tambalea, y siguió de largo. Lucas se metió de nuevo a la pieza, se terminó de secar, se puso un short roto y una remera cualquiera. Tadeo volvió al rato, limpio y fresco, se vistió con la misma rapidez y, sin decir una palabra más, cada uno se metió en lo suyo como si esa tarde en el departamento hubiera sido una más del montón. El departamento quedó en un silencio pesado cuando Tadeo cerró la puerta de calle y se fue al club a ...
... entrenar. Lucas miró el reloj de la cocina: sabía exactamente a qué hora volvía. Tenía margen de sobra. Al acercarse el momento, se metió a la pieza, cerró la puerta y se tiró en la cama boca arriba, tal cual había visto a su hermano un rato antes. Agarró el celular, puso un video porno bien sucio y dejó que la pantalla le iluminara la cara mientras la mano le bajaba directo a la entrepierna. Se armó una manoseada lenta, con desgano a propósito, buscando la pose de canchero que le había visto a Tadeo. Quería sacarse de encima cualquier rastro de culpa y actuar con esa misma naturalidad zarpada, como si masturbarse frente a cualquiera fuera lo más común del mundo. A los quince años no se iba a dejar ganar por la diferencia de edad ni por los complejos; si Tadeo lo vivía así de libre, él pensaba hacer exactamente la misma bandera. Con la pija ya dura como una roca, las venas hinchadas y la respiración volviéndose más espesa, dejó que los minutos pasaran mientras se empujaba la verga con ritmo firme. El picaporte de la entrada giró justo a horario. Lucas ni se inmutó. Siguió con la vista clavada en la pabtalla y la mano moviéndose sobre el miembro, sintiendo que el orgasmo le empezaba a latir en la base. La puerta de la habitación se abrió y Tadeo apareció en el umbral, sudado por el calor de la calle, con la mochila colgada de un hombro y una botella de Gatorade en la mano. Se quedó parado en seco cuando vio el cuadro: su hermano menor tirado en la misma cama, completamente en ...