1. Gran confianza entre hermanos


    Fecha: 13/09/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Marcos, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... pesadas chocando en el aire de la pieza. Entonces, empezaron a moverse al unísono. Era una paja cruzada, rítmica, serena pero firme, con las manos entrelazadas sobre las vergas del otro, sintiendo el vaivén de la piel contra la piel en una complicidad que ya había roto todos los límites.
    El roce de las manos sobre las vergas calientes encendió el aire de la pieza al instante, volviéndolo irrespirable. Tadeo apretó los dedos con más fuerza alrededor de la base del miembro de su hermano, sintiendo cómo la piel de Lucas se tensaba bajo su tacto.
    —¿Te gusta frotármela, eh? Mirá cómo la tenés de dura por mí, pendejito —le susurró Tadeo con voz ronca y sucia, pegándole la boca a la oreja mientras le bombeaba la verga con un ritmo firme y pesado.
    A Lucas se le estalló el pecho de calor. Tenía la mano aferrada al miembro enorme de su hermano, ese aparato que tantas veces había fantaseado frotar, sintiendo las venas gruesas palpitarle bajo la palma y la punta mojada resbalándole entre los dedos.
    —Vos estás re empalmado, Tadeo... la tenés gigante —le devolvió Lucas con la respiración cortada, los ojos oscuros clavados en el pecho marcado del hermano mientras le aceleraba los movimientos.
    —Y sí, boludo, si me ponés hot ver cómo te hacés la paja solo en la cama —se rio Tadeo, bajando los ojos para mirar cómo los dos se manoseaban sin asco, con las pijas rojas y brillosas por el sudor—. Tocámela bien fuerte, no aflojes ahora.
    —Tomá, pajero... mirá cómo chorreás —le contestó Lucas ...
    ... con una mezcla de excitación y desafío, apretándole los testículos de un manotazo y subiendo los dedos con violencia por el tronco, haciendo que Tadeo largue un gemido ahogado contra las sábanas.
    El vaivén de las manos se volvió un frenesí cruzado, con los cuerpos pegados, el olor a sudor caliente impregnado en el colchón.
    Con las manos todavía aferradas a las vergas, los dos se quedaron sin aire un segundo y giraron lentamente la cabeza casi al mismo tiempo. Las caras quedaron a centímetros, sintiendo el aliento caliente y pesado del otro en los labios.
    —Tadeo... —llegó a murmurar Lucas, con la voz finita, temblando de pies a cabeza.
    —Shh... vení acá, nene —le retrucó el hermano con un susurro áspero.
    Se acercaron despacito, probándose en un beso tímido al principio, casi de chicos, rozándose los labios con torpeza. Pero duró lo que un suspiro. Enseguida, la tensión acumulada les voló la cabeza y el beso se volvió un desastre frenético, una urgencia ciega. Tadeo le abrió la boca con un empujón de lengua y Lucas se le metió adentro con desesperación, chocando los dientes, tragándose la saliva y los gemidos del otro. Las lenguas no se detenían, se enredaban con furia en un chupón largo y húmedo mientras las manos seguían bombeando las pijas al mango.
    —Ay... la puta madre... —se le escapó a Lucas entre beso y beso, con los ojos apretados y el pecho estallado.
    —No pares... seguí chupándome la lengua, hermanito... —le sopló Tadeo en la boca, mordiéndole el labio inferior con ...
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