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Cuando mi cuerpo fue su premio y yo creí que era amor. Primera parte
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: Shanty, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... me siento bien, tranquila, como si por un momento dejara de ser yo la que está mal. Y a veces con mis primos… jugamos desde que éramos chiquitos. Me visto así con ellos, me dicen cómo caminar, cómo moverme, me tratan como si fuera su novia, o su amiga. Me acarician, me abrazan, y frotan sus cuerpos contra mí hasta que terminan. A veces me siento rara, pero también me hace sentir que valgo algo, que alguien me desea. Él guardó silencio mientras hablaba, y cuando terminé no dijo que estaba mal, ni que era algo de lo que debiera avergonzarme. Solo dijo: —Eso que haces es hermoso. Eres especial. Y hay algo que quiero decirte, pero me da pena. —No te preocupes, dímelo —le respondí. Y ahí fue cuando me lo contó todo, detallado, como si lo estuviera viendo otra vez frente a sus ojos: —Ese día estaba atorado en el tráfico, sin poder avanzar, y de pronto algo me llamó la atención. Vi a un grupo de muchachos platicando, y entre ellos, de espaldas, había una figura que me dejó sin aliento. Era una niña con un cuerpo increíble: cintura pequeñita que se iba ensanchando poco a poco hasta sus caderas anchas muy bien formadas, y unas nalgas grandes, firmes, que se marcaban debajo del pantalón. La tela se le había metido entre su culote, se veía muy apretada, y hasta la ropa interior se veía dibujada encima. No podía apartar la mirada. Estaba hipnotizado. De repente se movió y sentí que se me iba a escapar. Me esforcé por salir del tráfico, manejé como pude, y ahí estaba de ...
... nuevo: caminando despacio, moviendo ese cuerpo con una gracia que me volvió loco. Fue entonces cuando me decidí a hablarte. ¿Sabes quién era esa niña? —No… ¿quién era? —pregunté con el corazón a mil. —Eras tú. Cuando te volteaste y me dijiste que eras niño, me quedé asombrado. Pensé: "Dios mío, la mujer más perfecta que he visto en mi vida resulta ser niño". No podía dejar pasar la oportunidad de conocerte. Por eso te llamé, por eso te invité a subir. Sus palabras me recorrieron entera. Nadie jamás me había dicho algo así. Nadie me había descrito de esa manera. Me sentí hermosa, vista, deseada. Por primera vez mi cuerpo no era algo de lo que esconderme. Y entonces hizo su propuesta, clara, directa, como si ya la tuviera pensada desde antes: —Ahora que sé todo esto, te lo pido con el corazón en la mano. Quiero verte con esa ropa que te pones a solas. Quiero verte caminar, moverte, igual que tú haces cuando nadie te ve. Quiero ver si eres tan linda como me imaginé aquel día. Y también… quiero que me dejes jugar contigo igual que lo haces con tus primos. Pero te prometo que será mejor. Ellos apenas son unos niños; yo soy hombre. Sé cómo cuidar a alguien como tú. Sé cómo hacerte sentir mujer. Quiero tocarte, acariciarte, sentirte, todo lo que ellos hacen, pero conmigo. Quiero ser yo quien te haga sentir así de especial. Piénsalo bien, no me contestes ahora. Pero mañana dime que sí, ¿sí? Sabes que te quiero, muñequita. Sabes que yo soy el que te va a valorar de ...