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Cuernos con placer
Fecha: 17/04/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Un Hervor, Fuente: CuentoRelatos
Minombre esMauricio, tengo 52 años, casado hace 2 años con una mujer de 43 que está de muy buen ver. Siempre me ha excitado la idea de ser cornudo y finalmente llegué a cumplir este deseo, cuando cerca de nuestra casa vino a vivir un muchacho de 28 años, guapo, alto, moreno y musculoso y con muchas ganas de “trabajar”. Conla excusapara arreglarmi jardínempecéa dejarleasistir ami casa y,a continuación,por lo que esun buen chicoy educado, lo invitéa cenarvarias veces conla excusade hacerotros trabajos … Miguel y mi esposa hanestadoen sintoníade inmediato.Noté que la miraba con frecuencia tratando de ver su escote o entre las piernas cuando a veces recogía algo del suelo. También vi, como mi mujer se maquillaba de una manera especial cuando él venía. A menudo conla excusade usar el ordenadorme alejabaylos dejabasolos,y fue en unode esos momentos que,mirando hacia la cocinadesde el pasillopodía oírlos cumplidosque Miguelle hacía ami esposa, diciéndoleque a pesar dela edad“era unahermosamujer sensual,mucho mejor que muchasque había conocido”,y mi esposadándole las graciascon una palmaditaen la mejilla,respondiendo que “él es unbuen chico”. Entonces, veo a Miguel apoyar a mi mujer contra la nevera y buscar su boca. Se besanapasionadamente,veo claramente cómo se buscansuslenguas. Él quiere prologar ese beso, pero ella lo aparta y le dice “por favor, para, estoy casada y allí está mi marido”. Después de unos segundos, decidí hacer un poco de ruido, para prevenirles ...
... que me dirigía hacia ellos y no pude dejar de notar la incómoda –para él claro− erección de Miguel. Y obviamente tampoco pasó desapercibido para mi mujer. Ahora que la cosa había comenzado a funcionar, tenía que dejarlos solos en la casa, pero ¿cómo? Y la ocasión llegó durante una final de Champions en que invité a Miguel a verla con nosotros. La noche era hermosa, entre las emociones, el vino, los goles… ya borrachos llega el gol de la victoria y nos confundimos entre saltos, besos y abrazos… y mi mujer participó de ellos también con Miguel. Dejé que él la abrazara, para que ella sintiera el calor de su cuerpo. Fingiendo un mensaje del móvil con una cita inesperada de trabajo, lo saludé con un apretón de manos, besé a mi esposa y marché. Y aprovechando el bullicio y los petardos, sigilosamente volví por el jardín y me agazapé para mirar por la ventana apenas abierta… Fue un espectáculomaravilloso,ya habían retomadoese besointerrumpido, dejando sus manos recorrer sus cuerpos y las de Miguel llegar hasta el coño de mi mujer. Veía como él se abría paso para lamer con avidez sus labios y ella gemía como una perra mientras se acariciaba sus pechos… ya estaba media desnuda, pero él le quitó las bragas… Mi sueñose estaba haciendo realidad, yo estaba felizde ser cornudoy terriblemente excitado. Miguellamiódurante unos diezminutos el coño de mi mujer, y luegose puso de piey comenzó abesar ami esposa,se quitó la camisay empujó la cabeza de ella hasta su polla. Con ...