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Un error que me costó caro...
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: ELRISA, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... tremendo embrollo. Llevábamos como dos horas y media de recorrido y el bus paró en un pueblo antes de llegar a nuestro destino. El muchacho cobrador se subió diciendo que el que quisiera comprar agua o alguna cosa se bajara, que ahí había baño en la tienda donde paramos si querían hacer alguna necesidad, y que tenían 15 minutos. Yo, por la misma tragedia que llevaba encima, no me bajé. En eso, vi nuevamente por la ventanilla al hombre hablando con el chofer del bus. Era un tipo robusto, ordinario, con una barriga prominente; llevaba unas chancletas viejas y era un tipo desaliñado que apenas llevaba dos botones abotonados de la camisa, se veía horrible. Miró hacia donde yo estaba y yo aparté la cara. De reojo lo vi y a esa cara le faltaban como dos dientes; me sonrió y, en efecto, le faltaban dientes. Tenía una nariz ancha. ¡Qué tipo tan horrible! Se la pasaba manoteando con el cobrador, por lo que me asusté más. ¿Con qué iba a salir ahora que llegara allá? Muy pronto me iban a formar un escándalo esos tipos. Era la primera vez que iba a llegar ahí, ¿y qué pasaría con la maleta? Traté de llamar a Alfredo nuevamente y nada, el teléfono estaba muertecito. Cuando iba a arrancar el bus, el joven se metió nuevamente y se dirigió a donde yo estaba. Todavía la gente no había subido y me dijo que había tratado de hablar con el conductor, pero él dijo que no, porque no tenía ni dos meses de tener ese bus a su cargo y el jefe es muy problemático; no acepta que le queden debiendo ni ...
... diez dólares. En ese momento sentí que se me venía el mundo encima. El joven cobrador me preguntó que a dónde me iba a quedar hospedada en el pueblo o qué, que ellos se quedaban con la maleta y después, cuando tuviera la plata, se la llevaba; me dijo que esa era la única solución que podía haber si el conductor aceptaba que se quedaran con el equipaje. Yo le dije que en la mochila que se me había quedado también iba la dirección de donde me iba a hospedar y la plata. Le di el nombre de la señora y me dijo que sí la conocía, pero que vivía más arriba del pueblo y que, desde donde me dejaban, tendría que coger una moto para llegar a donde se encontraba la señora. A lo que yo le dije que bueno, que entonces cómo íbamos a hacer, y él me dijo que esperara a llegar al pueblo a ver qué solucionábamos. La gente subió nuevamente al bus y arrancamos. Yo ya no sabía qué hacer, la verdad, no sabía qué hacer; si dejarle la maleta mientras llegaba la señal o con qué le iba a salir a la señora. La verdad es que estaba en una encrucijada y, para rematar, el celular nada que cogía señal. Así transcurrió el viaje hasta que llegamos a nuestro destino: Las Tres Cruces de Santa María, así se llamaba el pueblo. Todo el mundo se bajó, pero yo no tuve prisa porque, ¿qué iba a solucionar? Además, esa maleta estaba muy pesada. Vi que se asomó el cobrador y me dijo: —Seño, ahora hablamos, espéreme ahí mientras bajo todo lo que lleva el bus y estacionamos—. Cuando ya estacionaron, vi que el propio ...