1. Madrastra ebria


    Fecha: 21/10/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Rayeduardo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... y la penumbra del lugar para acercarme aún más. Me detuve para no levantar sospechas entre los presentes y regresamos a la mesa. Me serví unos tragos de whisky y conversamos entre risas mientras ella continuaba bebiendo vino.
    En un momento me dijo que iría al baño. Al levantarse se tambaleó, por lo que entendí que era momento de irnos. Yo también sentía el efecto del alcohol, así que le sugerí que nos despidiéramos. De camino al vehículo, ella iba riendo y abrazada a mi brazo. La ayudé a subir a la camioneta y nos dirigimos a casa.
    Durante el trayecto, abrió bastante las piernas y el vestido se le subió, dejando ver el triángulo de su lencería. Ella sabía que la estaba mirando, pero ambos disimulamos. En mi mente era consciente de que, en su estado de ebriedad, estaba jugando conmigo, lo cual me excitó bastante.
    Al llegar a casa, la ayudé a bajar del vehículo sujetándola por las piernas. Cuando terminó de bajarse, se sujetó de mí y colqué mi mano en su cadera y glúteos. Fuimos caminando mientras la sujetaba con firmeza; ella gemía levemente, pero no decía nada. Entramos a la casa y, ante la evidente tensión entre los dos, quise ver hasta dónde podíamos llegar.
    La acompañé hacia su habitación. En el pasillo metí la mano bajo su falda mientras ella gemía y decía «espera, espera» con voz soñolienta. Llegamos a su cuarto, frente a la cama. La puse ...
    ... frente a mí y comencé a besarla mientras mis dos manos la tocaban a placer; ella solo mantenía sus manos en mi pecho. Corrí su vestido para liberar uno de sus pechos y pasé a besarle el cuello. Con los ojos cerrados, continuaba gimiendo.
    Me coloqué detrás de ella, aparté su ropa interior y comencé a estimularla. Estaba totalmente mojada, su respiración se volvió más entrecortada y los gemidos aumentaron. La posicioné al borde de la cama, acomodé su ropa hacia un lado y la penetré. No hubo resistencia. Comenzó a gemir con más fuerza, diciéndome que sí y disfrutando el momento.
    La tomé de las caderas para que se erguiera un poco y luego la puse de rodillas a mi altura. Al mirarnos a la cara, entendió lo que quería y me practicó sexo oral durante un momento. Como el alcohol dificultaba que terminara solo con eso, la acosté en la cama, le subí las piernas sobre mis hombros y continué con fuerza. Ella gemía y me pedía que siguiera, hasta que en un momento guardó silencio y tuvo un fuerte orgasmo. Al notar su respuesta, aceleré el ritmo hasta llegar al clímax junto a ella.
    Quedé completamente sudado a su lado y nos besamos efusivamente. Como pudo, se levantó aún con el vestido desacomodado para ir al baño a limpiarse. Al regresar, se quitó el vestido al lado mío, comentamos lo bien que estuvo la experiencia y se quedó dormida por el efecto del alcohol. 
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