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Pervirtiendo a Pris
Fecha: 04/11/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Jose1717, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... hizo la tanga de lado y se acomodó encima de Félix, que ya se había puesto el condón. Se dejó caer despacio, tragándose el miembro de golpe hasta el fondo. Soltó un gemido largo y rasposo que resonó en toda la casa. —¡Ay, cabrón, qué rico la tienes!... ¡Métemela toda, no me dejes nada! —gritaba Pris, empezando a cabalgarlo con un ritmo salvaje, rebotando las nalgas durísimo contra las piernas de Félix. Félix le agarraba las nalgas con las manos marcadas, apretándoselas y dándole estocadas más fuertes desde abajo. —Tienes una vieja bien buena, José, mira nomás cómo se mueve —me decía Félix con la respiración bien cortada. —Es una pinche calenturienta, por eso me fascina —le respondí yo, arrimándome más. En eso, Pris se giró un poco y me miró pidiendo guerra. —A ver, mi amor, ven para acá —me dijo jadeando. Me acerqué y le metí la verga a la boca. Ahí estaba yo, parado enfrente, dejándome chupar la verga por mi novia mientras Félix seguía clavándosele en la concha sin piedad. El sonido de las nalgas chocando contra las piernas, los gemidos cada vez más altos de Pris y la saliva escurriendo hacían que aquello fuera una locura total. —¡Me fascina que me cojan así!... ¡Soy tu puta, Félix, cógeme más duro! —gritaba Pris ya casi sin aire, apretada de las sábanas del sillón. De repente, soltó un grito larguísimo y ...
... su cuerpo empezó a temblar todito. Se vino con todo, apretando la verga de Félix por dentro y chupándome la mía con más fuerza mientras le escurrían los jugos por las piernas. Félix, al verla convulsionar de placer, ya no aguantó más. Se salió de putazo, se arrancó el condón y se vino chorreando un chingo de semen espeso directo en el vientre y el abdomen de Pris, manchándola todita de blanco. Los tres nos quedamos respirando bien hondo, con la casa oliendo a puro sexo. Félix se abrochó el pantalón, me dio una palmada en el hombro y me dijo: —Muchas gracias, hermano, neta tienes una joya de vieja. —De nada, compadre, ya sabes que aquí nos gusta cotorrear pesado. Cuando quieras repetimos —le contesté. Pris le dio un último beso en la puerta, se despidió de él con una sonrisa de oreja a oreja y cerró con seguro. En cuanto botó el cerrojo, se me tiró encima. Tenía el abdomen embarrado con el semen de Félix y la concha bien empapada y abierta. La agarré de la cintura, la levanté y se la metí de un solo golpe recargada contra la puerta. Sentir su vagina caliente, aguadita y todavía latiendo por el tamaño de la verga del otro cabrón fue una cosa de locos. Empecé a darle con todo, embistiéndola duro mientras nos besábamos con saliva y pasión, sabiendo que acabábamos de prender un fuego que ya no íbamos a apagar con nada.