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Compañera de oficina, solo es sexo
Fecha: 30/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... cintura, atraje contra mí. Nos besamos largo y profundo en la boca, lengua hasta la garganta, hasta quedar sin aire. Al mismo tiempo tomaba las nalgas con toda la mano y apretaba cuanto podía de esta carne ardiente temblorosa. Nos revolcamos, enlazados, mamé sus tetas hasta empalagarme de pezones, navegué por su vientre hasta ahogar mi sed en el mar de su conchita. Giramos cambiando de posición hasta matarnos en un glorioso 69. Acabó demasiado rápido para su gusto. Se deslizó hasta quedar con la pija entre las tetas, ella apretarla con las dos mamas, cuando empujo alcanzaba a pasarle la lengua por la cabeza. -Quiero que me la metas, que me cojas ya. No puedo contener la ansiedad por sentirla. Respondí, montándola entre sus piernas. Entra fácil, en dos golpes hasta el mango, elevé sus piernas, talones sobre mis hombros, empujando con fuerza hasta cortarle la respiración en cada llegada a fondo. Los gemidos se interrumpen con quejidos propios del fragor, batirme con furioso apremio por darle la brusquedad requerida. Nos movimos con la dureza que la ansiedad, comenzó a tener orgasmos, en continuado, gime y se retuerce, ahogada en sus propios gemidos. Aprovechando lo último de su cadena de orgasmos acabé dentro de su conchita, olvidé preguntar si se podía, toda la calentura acumulada por ella ahora se transformaba en caliente semen disparado en ella. Sin sacarla, presionando, nos besamos profundo y prolongado. En el descanso se aflojan las ansiedades, fluyen ...
... las confidencias. Dijo que estaban buscando un hijo, como no llegaba el tipo se ponía mal, cree que la culpa por no lograrlo, desatendía sexualmente también. Sí, soy una malco… gida. -Anoche estuve pensando que tal vez estando a solas te daría esa oportunidad, estaba lista para acceder si me lo proponías, necesito satisfacción sexual, y… -Y… -No te enojes, pero en mi deseo por ser mamá, había jugado con… eso que estás pensando. No pudo seguir, escondió las lágrimas reveladoras de su deseo secreto. -Tranquila, no pasa nada, es como dijiste en el hidro, solo es sexo, solo será sexo. La coloqué con la cara contra el colchón, arrodillada, la cola en pompa, levantada hacia mi deseo endurecido. Le entré en la concha, garchando un buen rato, una buena ración de semen llenó por segunda vez la conchita. Le pedí que permanezca en esa postura, dije que para poder acariciarle las tetas desde abajo. Ambos sabíamos que esa postura favorece la permanencia del semen para… eso. En cucharita, las manos llenas de tetas, frotando los pezones, bien apretadita, moviendo las caderas, apretando el pene entre sus muslos, solo ese roce fue necesario para ponerme al palo. La tentación de tenerla tomada, desde atrás permitía jugar con sus nalgas, abrirlas, colocarme haciendo una tijera, el miembro entro de uno en la vagina, jugando a entrarle, pero sentir el calorcito del hoyo, jugarle con el dedo despertaba mis más oscuros deseos. Saqué la poronga y apunté al orto, empujé un poco, ...