1. El Baldío y El Mirador. 12ª parte. *[ Fin ]*


    Fecha: 30/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... su vulvita cubierta por su traje de baño y en vaivenes muy pegados, por unos breves minutos ella alcanzo un orgasmito que al oído me decía, ¡qué le estaba llegando sus pipís!, de ahí se levantó y jalé a Liliana quien estaba mojadita de su entrepierna, ya que su traje era blanco y se le marcaba la humedad de sus juguitos o pipí, se dio a mecerse hasta que sentí lo caliente de su lluvia dorada que me bañó toda la parte baja de mi cuerpo, Inés ya esperaba el turno de montarse, pero rápido Brenda me limpió como pudo la orinada previa que me había tirado Liliana, ya medio seco se montó sobre mi Inés que entre sus movimientos me decía que aún le dolía su cuquita de la desvirgada de noches atrás, ¡pero que le había gustado mucho haber perdido su quintito conmigo!, en eso entre jadeitos se fue parando de encima de mí y Vianey toda una amazona en miniatura se daba a darse con soltura y gracia hasta quedar exhausta, Perlita sólo se dio a menear con su mano mí erección y rotar la palma en mi glande cubriéndolo y apretándolo y por último Brenda me jaló de la mano y me llevó al lobby de juegos del papá de Jaqueline y solos ambos, se tendió en una de la mesas y con la luz apagada la penetre suavemente, hasta quedarnos unidos de ambas pelvis y quietos un instante. Por instinto y con cuidado ya que era la segunda vez que era penetrada por mí, me di a moverme sin salirme un centímetro de su cavidad vaginal, ella al igual con movimientos lentos subía y bajaba su monte de venus, hasta que ...
    ... ella logró por segunda vez un orgasmito muy breve, pero a la vez intenso, ya que de su boquita salían palabras imperceptibles acompañadas de jadeitos que se fueron convirtiendo en agudos gemiditos parecidos al lloriqueo de una nena de 5 años, yo sin acabar me fui retirando con cuidado de ese estuche apretado que era su vaginita, pero ella con sus piernas a mí cintura que me rodeaban, me jalaba a manera de no salirme, por lo que con ese movimiento y al paso de mi carne entre la suya vaginal y ajustadita, que me proporcionaba contracciones exquisitas, ¡no aguanté y por segunda vez era impregnada por mi elixir espermático su cavidad uterina!, la que aceptaba hasta lo más profundo, ¡que la fuerza de mis riegos le daban en su interior! Pero eso no terminó esa noche así, ¡al pasar los minutos y yo haberme repuesto de esa descarga brutal!, “sí, brutal”, ya que nunca en mi vida en esos tiempos había acabado de esa manera tan copiosa, que hasta la espina vertebral la sentía rígida y mis riñones los sentía con un dolor agudo, al salir los dos de ese lugar, le pedí a Jaqueline me diera agua, ya que hasta la garganta y boca las tenía secas y sin humectación, mis labios los sentía ásperos, en eso me llevó una jarra de color amarillento su contenido, pero exquisita, de la cual me tome más de media jarra en vasos llenos, ya calmada mi sed me senté recargado de una maceta que tenía una palma ornamental, y veo el reloj que eran más de las 10 de la noche, me levanté y fui por mi pantalón pero ...
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