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Y mi gorda y hermosa prima... ¡aprovechó!
Fecha: 22/05/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: axel, Fuente: CuentoRelatos
Andaba yo, que parecía ya un potro en celo por mis estados de permanente excitación sexual, así como de bestia más que de humano. Una inmensa genitalidad además era en mí característica hasta risible por lo inmensamente abultada a simple vista, y ello, seguramente, por esa contundente prolificidad de generación altamente abundantísima en mis enormes testículos, los cuales vivían elaborando esas desproporcionadas cantidades de semen que me provocaban dolores por su amontonamiento desmesurado, teniendo diariamente que masturbarme muchísimas veces para poder mantenerlos a raya, digamos. Y, para colmo, mi pene… era un escandaloso falo que agravaba aún más aquella, mi abultadísima estética genital. Mi madre y mis tías hablan a ese respecto, y se contactan con sus hermanas las cuales vivían en una finca en el campo, y entre todas resuelven que vaya a pasar mis vacaciones allá, donde solamente vivían ellas dos, más la hija de una de ellas; es decir, esas otras dos hermanas que también obviamente eran mis tías y María, la cual -decían mamá y mis otras tías en casa, que "Con María no va a haber problemas, pues esa muchacha es una verdadera santita, y no lo va a excitar a nuestro muchacho". Allá pues aparezco, y cuando veo a María (a la que no veía desde que teníamos diez años y de eso ya habían pasado otros diez) al verla...estaba hecha una inmensa y por demás hermosa muchacha gorda, de gruesísimas y anchas piernotas y unas tetas inmensas, y toda ella era sonrisas y simpatía, ...
... bondad y un modito así como de mosquita muerta y santa, aunque con su modito así sonriente y de santita, clavaba su mirada en mi bulto genital, y se sonreía sin sacar de allí su mirada...Yo, comencé a sentir ya..."cosquillitas". Mis tías allí eran, una de ellas la mamá de María, y su tía; es decir, tía de ambos. Muy diferentes las dos: una, -la mamá de María-, muy formal y seria...pero la otra, ¡ay! una verdadera "diablita" toda repleta de suspicacias, astucia, y un modo de ser que sabía extraerle los secretos más inconfesables hasta a un mismísimo muerto seguramente. ¿Qué por qué digo esto..? pues... porque esa tía, el mismo día que llegué, me hizo ir con ella a hablar sentaditos los dos debajo de una arboleda en la sombra y tomando refrescos y sabiendo la muy cochina, cuál había sido el motivo por el cual me habían derivado hasta allí, comenzó a tironearme de la lengua con una calidad como mágica, logrando que yo le contase todos, pero absolutamente TODOS, mis gustos eróticos y mis maneras de sentir el deseo por el sexo y lo que me encendía en materia de excitaciones sexuales. O sea, algo que jamás, pero jamás de los jamases, había yo a nadie querido contarle, ni jamás lo había hablado. Yo, un verdadero fetichista del pie femenino y las cuestiones de la dominación femenina y el deseo de sentir a las chicas dominándome enteramente y sometiéndome a cosquillas y manoseos múltiples, así ardientemente entregado a ellas y el deseo de ser por ellas masturbado y felado, montado ...