1. Y mi gorda y hermosa prima... ¡aprovechó!


    Fecha: 22/05/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: axel, Fuente: CuentoRelatos

    ... las risas, y se van a la cocina aprovechando yo para salir por el otro lado, retirándome sin que ellas lo noten.
    
    Al rato, aparezco yo con la frazada que me entregara Doña Juana.
    
    -"Ahhhh, querido...¡ya volviste! estuvimos hablando de lo buenito que sos aquí con tu prima." -Dijo mi tía, y la María se sonreía con esa sonrisita continua en ella y de reojo, me miraba el bulto... se dio cuenta que yo lo noté, y mirando para otro lado, seguía sonriendo...
    
    Por allá, la tía que sale para ir al pueblo a unos cuatro kilómetros más o menos de allí, y con la María quedamos solos.
    
    Yo la miraba, y ella de contínuo con su sonrisita...y por allá nos cruzamos en un pasillito adentro de la casa, y la muy cerda me toca el bulto descaradamente, y yo me río y ahí mismo ya me atrapa y los dos nos reímos, y ya empieza la gran farra gorda en la cual empiezo a ser el juguetito de mi gorda y linda prima que, sin ningún preámbulo, comienza a hacer de mí su más sumiso y cómplice objeto.
    
    Completamente desnudo y con la María mucho más grande y pesada que yo, la llevaba montada sobre mis hombros mientras ella reía y me decía que era yo su caballito, y con sus pies me masturbaba haciéndome corcobear de cosquillas y placer, hasta hacerme llegar los orgasmos que comenzaron a arrancar de mi chorizo aquellos potentísimos y prolongados chorros de leche que la María me hacía saltar a chijetazos así comenzando aquella jodienda donde comenzaba a ser yo su objeto entregado, cómplice y ...
    ... felíz.
    
    Desenfrenadamente la María se sacaba las ganas de hacerme lo que quería, y yo era el más felíz de los esclavos siendo de ella su caliente semental.
    
    Me follaba, me mamaba, me hacía lamerla enterita y me enloquecía a cosquillas y manoseos múltiples. me llevaba hasta unos galpones allá alejados de la casa, allá solía hasta inyectarme con unos afrodisíacos sexuales que les inyectan a los potros para que tengan mejor rendimiento sexual con las yeguas, y me hacía ir con ella hasta el monte y allá, poseído yo en los efectos de aquella droga, era un verdadero monstruo desesperado debajo de la María divirtiéndose en grande con mi cuerpo. Recuerdo que me venían múltiples orgasmos desmesuradamente prolongados y hasta crueles en su intensidad bestial, que me hacían gritar y bramar y hasta corcobear como un potro con la María encima divirtiéndose, y aquella muchacha era una verdadera tormenta azotándome sin piedad...y siempre, con su risita de mosquita muerta.
    
    Mi verga inmensa y dura como una piedra y gruesa y larga era engullida por la María que sabía mandársela todita adentro, y yo acababa a los gritos largando mis chorretadas de leche bien allá adentro de la María.
    
    Esa droga que la María me inyectaba me dejaba en unos estados de erótica desesperación que me producía una calentura sexual como endemoniadamente desesperante, y a la María yo la veía como una inmensa cosa hermosa y motivadora de desesperantes placeres que me hacían perder la razón en un estado de locura total donde ...