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Las Pruebas de Carlitos
Fecha: 04/06/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AkuSokuZan, Fuente: xHamster
... no pude evitar tragar… al toser de todas formas voté una buena cantidad que me salía hasta por la nariz… los presentes celebraban la hazaña con risas burlonas y palmeándome el trasero.Falto yo, putita, dijo el tipo que casi me asfixia minutos antes. Como estaba tirada en el suelo me puso boca arriba y se echó sobre mí como para hacer un 69, me metió la verga a la boca… hasta el fondo y comenzó a bombear con tanta fuerza que me volteaba la cara, a la vez me metía los dedos en mi rajita y jugaba con mi clítoris. El dolor que sentía en la comisura de los labios era terrible… lo peor fue su corrida: al momento de correrse le dio un espasmo que le hizo metérmela toda hasta el fondo y correrse así en mi boca… en lo máximo de profundidad… me asfixiaba nuevamente y sentía mis ojos salirse de sus órbitas… sentía casi estallar las venas de mi frente… se me nublaba la vista.Al sacar su verga y echarse a mi lado, tarde un poco en volver en mí. No pude evitar las arcadas… de mi boca y nariz salía el semen del último tipo mezclado con mi saliva…Estaba hecha un asco… tirada en el piso con la blusa y la falda hecha añicos y asquerosamente impregnada de semen y sudor, recordaba, que mi madre había lavado y planchado todo con sumo cuidado esa mañana. Fue una experiencia imborrable para mí… toda esa violencia sexual era excitante… realmente había gozado, disfrutado todo aquello… increíble.Nuevamente siento, de pronto unos dedos en mi hoyo… con las últimas fuerzas que me quedaban trato de ...
... voltearme para pedir que me dejen cuando de pronto un mareo me invade nuevamente… me da vueltas la cabeza y de pronto me veo… en mi cocina!!!Soy yo… ahora… actualmente… en la cocina de mi casa, doblada sobre la mesa de diario con la falda alzada y las nalgas bien abiertas por… no puede ser… era el doctor Arístides y ¡me lubricaba el culo metiéndome dos dedos untados en mayonesa! Tenía el pantalón y los calzoncillos abajo… la verga erecta… definitivamente iba a penetrarme. Me estaba preparando el hoyo… y yo parecía disfrutarlo!Eso si definitivamente no pasó ni pasará jamás… ¿cómo podía tener la mente tan retorcida para pensar en algo así? Con el doctor Arístides ¿y en mi casa? ¡Qué loca estaba! ¿Qué podía motivarme a estar en una situación así con un señor de un metro y medio de estatura, calvito y de casi 60 años?Un momento… sí… podía recordar cuando pudo pasar algo así. Fue hace dos años, en una fiesta de reencuentro de Hernán, mi marido, con sus compañeros de colegio.Luego de la reunión en un conocido restaurante de la ciudad, mi marido invitó a unos amigos y sus esposas a tomar unos tragos en casa. Al salir nos encontramos con el doctor Arístides, que fue su profesor de biología y es muy querido por todos. Hernán lo invitó también y nos vinimos a la casa…Recuerdo que el pequeño hombrecillo no me quitaba los ojos de encima… y sobretodo del trasero.Ya en la casa nos acomodamos y fueron llegando los demás… los elogios del doctor Arístides para conmigo eran ya a esas alturas un poco ...