1. Las Pruebas de Carlitos


    Fecha: 04/06/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AkuSokuZan, Fuente: xHamster

    ... incómodos.Amor, ¿voy a preparar unos traguitos, me alcanzas los vasos del armario por fa? –Hernán no perdía la oportunidad de demostrar sus cualidades de barman frustrado delante de la gente así que me dirigía a la cocina cuando el doctor me dicePermítame ayudarla Silvita…De ninguna manera, doctor. Usted es nuestro invitado, siéntese que en un minuto regreso.Insisto… son muchos vasos los que tiene que traer, no se le vayan a caer –dijo mirándome de la cabeza a los pies.Bien… -tuve que aceptar.Después de usted…Camino a la cocina podía sentir su mirada fija en mi trasero… que por su talla estaba muy cerca de la altura de su visual.Llevaba puesto un vestido negro entallado y con la espalda descubierta. De más está decir que fue toda una sensación en la reunión: la admiración de los caballeros y la envidia de las damas… por mis formas traseras, principalmente.¿Dónde están esos vasitos? –preguntó con un tonito muy gracioso.Arriba en ese armario… -respondí, dándome cuenta que era yo la que iba a tener que pararse en una silla por lo hobbitesco de su tamaño y aspecto.No se preocupe, Silvita, usted se sube y yo le sostengo la sillita así no se me cae por la incomodidad de ese vestidito que trae y yo aquí abajo le recibo los vasitos. ¿Le parece?No me quedó más que aceptar. Me paré en la silla ayudada gentilmente por él de tal manera que tenía prácticamente el culo por encima de su cabeza, abrí el armario y cuando estoy por sacar el primer par de vasos, siento un par de manos ...
    ... enterrarse en mis nalgas. Me volteo enfurecida y lo veo ahora con la cara enterrada también en mí.Oiga, enano enfermo ¿qué se ha creído? –increpé enfurecida.¡Qué rico huele usted Silvita! –seguía repitiendo hipnotizado el viejo con la cara en mi culo.Le metí una patada tan fuerte que no solo rompí mi vestido sino que lo lancé contra el refrigerador. Cayó como un muñeco sin cuerda, desparramándose entre el refrigerador y el piso…eso debió doler. Se puso de pie como pudo, se arregló el traje y se despidió: disculpe usted, buenas noches.Al verlo salir hacia la sala todo rengo por el dolor, me dio hasta pena… si, pena porque el pobre viejo seguro jamás habría visto tan de cerca un culo de hembra en pompa y como éste menos.Por la paz, decidí no decirle nada a Hernán. Desde la cocina se escuchaba la voz de los presentes preguntándole porqué se marchaba tan pronto.Eso fue lo que pasó… pero qué sueño tan bizarro era el que vivía ahora!!Me veía con el mismo vestido de esa noche levantado hasta la cintura, apoyada en la mesa de diario en la cocina… con una cara de lujuria increíble chupando un salero alargado como si de una verga se tratara y con el culo trabajado laboriosamente por el enano Arístides que, con un pote de mayonesa del refrigerador, se embadurnaba los dedos y los iba introduciendo con sumo cuidado en mi culo… escuchaba que le decía:¿Te gusta lo que vez, papito?Silvita, usted es lo máximo… que culito que tiene usted… enorme culito… repetía como un niño que no sabe por donde ...
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