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Las Pruebas de Carlitos
Fecha: 04/06/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AkuSokuZan, Fuente: xHamster
... por qué esta vez soñé con una claridad y detalle inusitados, inicialmente sobre un evento de mi vida que casi había olvidado de mi etapa de secundaria. Si bien ocurrió algo realmente hace mucho tiempo no terminó tal como lo soñé… específicamente me refiero al día en que el profesor de química magreó a su antojo mi trasero. Uff… química… esa materia que además de ser un martirio para ciertas cabecitas no tan abiertas ni aptas para las ciencias, fue un martirio adicional por el hecho de tener que soportar al "profe" que -se notaba a leguas- nos miraba a todas con ojos no tan paternales en ciertas ocasiones… por ejemplo, cuando por movernos en los asientos se nos subía la falda mas de la cuenta mostrando parte del muslo o a veces hasta dejar ver un poco la truza (obviamente sin querer)… y en especial en los recreos, donde el practicar coreografías o hasta tener un chupetín en la boca eran para él, y su sabe Dios que tan retorcido interior, el más provocador e insinuante de los actos. Nada se escapaba a esos pequeños ojos detrás de esas anticuadas gafas… nada.Por cuestiones del destino un día me quedé sola y rezagada a la salida de clases, guardando mis cosas, con la mochila en el suelo… agachada. No me percaté de que el profesor – un hombre gordo y calvo de unos cincuenta años aproximadamente en ese entonces- me miraba como si estuviera hipnotizado… embobado, ... y la verdad no lo culpo ahora, es decir, imagínense a una muchacha de cuarto de secundaria, entre 15 y 16 años, ...
... trencitas... con uniforme escolar –blusa blanca, faldita tipo escocesa, medias blancas a la rodilla etc- sola y agachada ofreciendo sin querer un voluptuoso trasero fuera de lo común para esa tierna edad… era de no creer… y de tontos no aprovechar.Ahh… Silvana… -logré escuchar casi como un susurro al momento que sentía un par de impertinentes pero decididas manos en mis glúteos, los mismos que de haber sido hechos de masa, en breve estarían listos para empezar a hacer los bollos… ¡vaya amasada me daba el hombre en mis ahora adoloridas nalgas!… como si se fuera a acabar el mundo… todo de manera tan febril que casi me levanta completamente la falda. Habrían sido segundos… un minuto completo a lo más, que a mi me pareció terriblemente eterno… y aun recuerdo esa respiración… esa profunda, fuerte y acelerada respiración… que parecía la de un toro a punto de embestir.Me quedé helada, en realidad me asusté tremendamente. Giré la cabeza en la posición en la que estaba para mirarlo y pude ver su rostro transformado… no era el de todos los días… era el rostro de un hombre lujurioso, dejándose llevar irrefrenablemente por sus más bajas pasiones.Salí corriendo asustada dejando todo. "Silvana… Silvana…" gritaba el profesor (jamás supe porqué me llamaba así… a pesar de haberlo corregido ya varias veces "mi nombre es Silvia, profe…"). Nunca volvió a pasar nada ni se comentó lo que ese día sucedió con nadie… nadie en realidad nos había visto y yo no toqué el tema jamás, él tampoco volvió a ...