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De matrimonio roto a matrimonio sumiso y feliz III
Fecha: 06/06/2019, Categorías: Microrelatos, Autor: sireleo, Fuente: CuentoRelatos
... la mayoría tenían tacón más o menos, pero a mi me basta, solo tenia una par de bailarinas y una sandalias, esas también las cogí y las tire con todo el montón de ropa. ¬-Muy bien perra, me satisface la mayoría de tu vestuario, aunque ya lo sabía perra, porque las pocas veces que nos hemos visto siempre ibas muy elegante. -Cristina.- Gracias Señor, siempre me ha gustado vestir bien. -Ahora abre el armario del maricón y saca toda su ropa interior y échala con toda la que hemos tirado al suelo. Rápidamente abrió dos o tres cajones y saco la ropa apuñados, apilándola junto a la suya. -Bien perra, ahora mete todo en bolsas, y cuando estéis seguros de que queréis vivir así las tirareis. -Cristina.- No me hace falta esperar Señor, esto va a la basura ahora mismo, no quiero guardar nada que me recuerde mi anterior vida. En ese momento subió el maricón. -Maricón.- Señor ya esta la comida, he puesto la mesa con un servicio nada más a la espera de que Ud., me indique donde comemos nosotros. -Muy bien maricón, me gusta verte así, por cierto, me gusta las bragas que has escogido, ya iremos a comprarte algunas de tu talla, y tú perra ponte ropa interior, que vamos a comer. Ella abriendo el cajón cogió unas bragas y un sujetador de seda blancos, a juego con las medias y los zapatos. -Cristina.- Le gusta a mi Señor?, me hacia ilusión ponerme de blanco para Ud., para que Ud., sea el que me desvirgue como su puta y zorra. Me gusto y acercándome a ella la ...
... bese y morree un rato, y cogiéndola de la cintura nos dirigimos hacia la planta de abajo para comer. Pero mientras empezábamos a bajar las escaleras, se volvió hacia atrás y dijo; -Cristina.- Tú maricón coge esas bolsas y tíralas a la basura, no hace falta ni que mires lo que hay dentro. Eso me encendió y me gusto, tenia muy claro que no quería volver atrás. Llegamos a la mesa y yo me senté, mientras Cristina espero de pie, hasta que entro el maricón y se quito el abrigo que se había puesto para salir a tirar la basura. -Pon otro plato para mi perra, ella comerá a mi lado mientras no cometa ninguna falta, tú nos servirás y mientras comemos estarás de rodillas esperando que solicitemos tus servicios. -Maricón.- Si Señor como Ud., diga. Al maricón le gustaba pues estaba empalmado como un burro, y no sabia como ponérsela, pues las bragas no se la aguantaban mucho. Había preparado arroz, y la verdad es que el muy maricón cocinaba muy bien, pues estaba muy bueno, también me puso un ribera del que dimos cuenta Cristina y yo, mientras hablábamos de cosas sin importancia, por lo menos en ese momento. Cuando terminamos de comer y de tomar yo un café, le dije a Cristina que se metiera bajo la mesa y me la chupara, que me apetecía, ella sin decir nada se metió bajo la mesa y sacándomela de los eslips, se puso a chupar como una posesa, la verdad es que yo estaba muy excitado con todo lo que estaba aconteciendo, pero no quería que se tragara mi corrida, tenia pensado ...