1. Las desventuras de Elena (6)


    Fecha: 08/06/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... se veían las marcas rojizas de los rebencazos que recibían en abundancia, cuando flaqueaban en sus tareas.
    
    -¿Tienen sexo? –quiso saber Julia.
    
    -Con la capataza y los peones. –contestó la guardiana.
    
    Para aquellas infelices la vida era sólo una sucesión de desdichas, rebencazos y un trabajo inhumano que las deslomaba día tras día, despojadas para siempre de la condición humana y hundidas en la bestialidad.
    
    -Que se sienten y coman. –ordenó Wanda y luego invitó a Julia a asomarse a una de las cuevas, para que completara su conocimiento del lugar. La cueva era un agujero cavado a pico en la tierra, con una altura reducida que obligaba a la bestia a permanecer tendida o sentada, pero nunca de pie. Julia vio en el piso un jergón de paja, sobre el cual dormían, y una manta raída que les permitía protegerse del frío.
    
    Se sentía presa de una morbosa excitación y cuando Wanda dio por concluida la visita y regresaban a la superficie iba en silencio, incapaz de expresar con palabras los sentimientos que la agitaban.
    
    Ya en las habitaciones de la carcelera y mientras bebían café, dijo:
    
    -Jamás hubiera podido imaginar algo así, Wanda. Lo que vi superó completamente mi imaginación. No puedo creer que exista algo como eso en plena ciudad.
    
    -Pero existe y ahí puede terminar Elenita si alguna vez te cansás de esa carne.
    
    -Si alguna vez me canso de ella va a ser dentro de mucho tiempo, Wanda.
    
    ¿Te quedás o volvés a la noche?
    
    -No, me voy a casa y vuelvo para la ...
    ... fiestita.
    
    Se despidieron y después de acompañar a Julia hasta el portón de entrada Wanda volvió a sus habitaciones a dormir hasta el momento en que debería preparar a Elena para su entrega a los ocho Amos que iban a usarla esa noche.
    
    ......................
    
    Minutos antes de las diez Wanda tenía lista a Elena. Le había puesto una enema después de la cual cual la esclava debió tomar un baño completo, y ahora esperaba en su celda.
    
    La guardiana estaba en la sala de orgías con los ocho Amos, que bebían whisky sentados a la mesa.
    
    -Si me permiten –dijo Wanda. –Los dejo para esperar a la dueña de la esclava, que no tardará en llegar.
    
    -Espero que no tarde y pronto tengamos aquí a esa hembra, Wanda. Todos estamos muy ansiosos. –dijo un hombre de unos cincuenta años, calvo, de estatura mediana y entrado en carnes. -¿Verdad, amigos?
    
    Todos asintieron y Wanda, luego de dirigirles una sonrisa, abandonó el lugar.
    
    Julia llegó enseguida y ambas se dirigieron a la celda de Elena, que por los preparativos imaginaba lo que vendría. La encontraron sentada en el borde del camastro. No se había repuesto aún de la angustia que le causó saber que la policía no la buscaba y que, por tanto, nunca saldría de allí. Ahora iba a ser sometida sexualmente otra vez por varios hombres y se había prometido no resistir. "Al menos que no me castiguen", pensó.
    
    -Hola, Elenita, ¿lista para comerte una cuantas vergas? –le dijo Julia a modo de saludo, con Wanda junto a ella empuñando su temible vara de ...
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