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Un viudo joven - Ninna, mi mejor cliente
Fecha: 08/07/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
Ninna Banik, bella mujer rubia en ese entonces de 52 años, delgada, de preciosos ojos azul agua, elegante, nacida en un país del centro de Europa. Su esposo, un español gallego llamado Andreu, dueño de un negocio de transportes marítimos de carga, con oficinas en el puerto de Lázaro Cárdenas. Nos contactó, para mejorar todo su sistema de informática en el nuevo edificio sede. Mi socio y yo viajamos hasta ese lugar para reunirnos con la junta directiva de la empresa y hacerles una presentación y presupuesto. Ahí la conocí, e inmediatamente supe, que ella era el verdadero motor del negocio, que Andreu era el genio atrás del aspecto económico, pero las relaciones, los contactos y los conocimientos del mercado, corrían a cargo de su mujer. Desde joven, Ninna tuvo facilidad para hacer negocios, su primer marido fue un francés del que aprendió todo sobre el transporte marino, vivió con él y sus dos hijas en Marruecos, donde conoció a Andreu, de quien se enamoró perdidamente, al punto de abandonar a su familia, para fugarse a una aventura en un país latinoamericano. Conjuntando sus habilidades, rápidamente encontraron en México, un lugar donde hacer negocios y bastante dinero. Cuando viajaba a aquel lugar, no faltaban las cenas y los convivios, donde yo admiraba la belleza de aquella mujer 8 años mayor que yo, pero que se conservaba plena, pequeñas arrugas en su cara y cuello, delataban su verdadera edad. Su cuerpo era un templo de conservación, todo estaba firme y ...
... en su lugar, nada exuberante en cuanto a tamaño, pero sumamente atractivo a la vista. Hicimos amistad rápidamente y Ninna no tardo en presentarnos a más gente (sobre todo del área de turismo en Zihuatanejo), por lo que fue necesario contar con un equipo en aquella zona, al principio llegábamos a hoteles y posteriormente, Ninna y su esposo nos rentaban un departamento. Nos comunicábamos frecuentemente vía telefónica, por correos, por mensajes y hasta por video conferencias, pero siempre de negocios o de problemas en la instalación de sus equipos. Pero una noche en la que me encontraba tumbado en la cama, mientras trabajaba y revisaba mis páginas sociales, recibí su mensaje vía chat, Ella - “Hola Fernando, ¿no puedes dormir?” Yo – “Estaba trabajando y revisando correos, que linda sorpresa, ¿tampoco tu duermes?” Ella – “Al igual que tú, aprovecho estas horas para revisar correos, pero al verte en línea, me dieron ganas de platicar contigo, ¿te gustaría?” Yo – “Claro¡¡ .. Ocupas algo, ¿hay algún problema en el trabajo?” Ella – “No¡¡ .. No hablemos de trabajo, hablemos de nosotros, tenemos tres años tratándonos y nunca hablamos de nosotros, sé que eres viudo, que tienes dos hijos y que vives con ellos, también se algunas otras cosas de ti” Yo – “Vaya, espero que sean cosas buenas, ¿pero quien te platica de mí?” Ella – “Ya sabes, el interés tiene pies y preguntando aquí y allá, me han contado algunas cositas, entre ellas, me han comentado que eres un ...