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Mis sesiones más calientes con Roger69
Fecha: 06/08/2019, Categorías: Sexo Virtual, Autor: Yolinda, Fuente: SexoSinTabues
MIS SESIONES MÁS CALIENTES CON ROGER69 Debido a que trabajo como traductora, paso muchas horas ante la pantalla de mi ordenador. Empezó siendo un trabajo aburrido con el que ganar unos cuantos euros sin salir de casa, pero todo cambió cuando apareciste tú. A causa de este trabajo debo revisar a menudo la bandeja de entrada del hotmail, por lo que permanezco con la ventana abierta de la aplicación Outlook. Fue así, por las casualidades que a veces te regala la vida, como empecé a recibir tus mensajes a través de Skype. Ya hacía unos años que coincidimos en un foro donde se publicaban relatos eróticos e intercambiamos nuestros mails. Por aquel entonces aún no existía Skype, solo el Messenger. De este modo hablamos una temporada y la cosa comenzó a calentarse, pero justo entonces me tocó vivir una mala experiencia en el "mundo real" y eso eclipsó cualquier relación virtual. Me olvidé de ti y, de hecho, de todo el mundo virtual, hasta que volviste a aparecer en Skype cinco años después mientras estaba con mis traducciones. Debo reconocer que ahora me alegro de que no borraras mi mail. Esta mañana he tenido que madrugar para terminar una tarea urgente. Uhm, veo en Skype que ya estás conectado y estoy a punto de interrumpir el trabajo para saludarte, pero consigo contenerme a tiempo. El que no se contiene es mi culito, el muy traidor, que sin mi permiso se contrae y se remueve sobre la silla, clavándose más profundamente el plug que tiene en su interior. Una oleada de placer ...
... recorre mis entrañas y empiezo a sentir humedad entre las piernas. Meto una mano bajo el vestido, acaricio el suave encaje del tanga y separo un poco las piernas. Aparto la tela y toco mi vello, que ya empieza a mojarse con los fluidos. Con el índice rozo apenas el clítoris y doy un respingo: ya está duro. Ufffff, pienso que si sigo así no terminaré la tarea. Casi una hora más tarde, consigo terminar y enviar la traducción. Ahora sí, entro en Skype y te saludo: "Bon dia", tecleo, y añado una carita sonriente. Contemplo la sonrisa perfecta del emoticón mientras mi culo vuelve a contraerse y se roza contra la silla. Una vez, y otra, y otra más. Hasta que un orgasmo estalla en mi interior con tanta intensidad que mis ojos se cierran y tengo que apoyar las manos sobre la mesa. Diossssss, ¡es increíble como una cosa tan pequeña metida en el culo puede hacerte correr de esta manera! Si lo he descubierto es gracias a ti, como también me has hecho descubrir los squirts. —Bon dia —contestas en ese momento tú, mientras aún siento que la ola del orgasmo me baja por las piernas—. ¿Has cumplido el castigo del amo? —Por supuesto, amo. En este punto tengo que hacer un inciso para comentar que cuando empecé a chatear contigo me gustaste por lo educado que eras. Tan educado que, a veces, parecía que te cortabas. Pero luego, cuando descubrí que tras tanta educación había un buen ejemplar de macho ibérico, aún me gustaste más. La lástima es que vivas en la otra punta de España, pero bueno, nadie es ...