1. Mis sesiones más calientes con Roger69


    Fecha: 06/08/2019, Categorías: Sexo Virtual, Autor: Yolinda, Fuente: SexoSinTabues

    ... perfecto. No puedo quejarme, pues me recompensas interpretando el papel de amo y regalándome muchos orgasmos. —Aha, así me gusta. ¿Has llevado el plug toda la noche? —Sí, aún lo llevo. —¿Cuántas corridas has tenido? —Dos anoche, antes de dormirme, y una hace un momento. —Muy bien, esa es mi zorrita. ¿Tienes trabajo ahora? —De momento, no. Acabo de terminarlo. —Perfecto. ¿Llevas el tanga, como a mí me gusta? —Sí. —¿Esa es manera de responder? —Sí, amo, llevo el tanga. —Eso está mejor. Quiero que compruebes si el tanga está mojadito. —Lo está —respondo tras levantar el vestido, separar las piernas y acariciar mi coño empapado. —Mmmmmm. —¿Puedo ir a buscar mi juguete? El juguete al que me refiero es una botellita de colonia de cristal que suelo utilizar como consolador. Hace años que el perfume se terminó, pero la forma alargada del envase me pareció adecuada para otros usos más íntimos. Y, en efecto, tras probarla una primera vez con ciertas reservas, se convirtió en uno de mis juguetes favoritos. Con ella me he corrido más veces que con todos los hombres con los que he estado. —No. Ahora quiero que te pongas de pie y con una pierna sobre la silla. —Sí, amo. —Mira la pantalla como si yo pudiera verte y córrete para mí acariciándote el clítoris. —Lo estoy hac iendo. esta mu durooo, uuh —tecleo con los dedos pringosos. —Sigue, sigue, sigue. Mis dedos acarician el clítoris dibujando círculos a su alrededor. Voy aumentando la velocidad y la presión, y a veces lo rozo con fuerza, lo ...
    ... que me provoca una mezcla exquisita de dolor y placer. Comienzo a gemir y me alegro de que en este momento no haya nadie en casa. Me siento sofocada y me quito el vestido, por lo que la única prenda que me queda puesta es el tanga de color negro, que a estas alturas ya está tan empapado como mi coño. Con la mano izquierda me acaricio los pechos mientras sigo pajeándome con la derecha. Tengo los pezones duros y enhiestos, deseosos también de caricias; los pellizco y tiro de ellos sin piedad. Miro la pantalla del ordenador y, aunque en este momento no tienes cam, te imagino en la oficina, intentando poner cara de póker, mientras vas restregando el bulto que ya se adivina en tus pantalones con el borde de la mesa de tu escritorio. Siempre me da mucho morbo imaginar cómo te masturbas sin que los compañeros se den cuenta. —Cuando te corras, grita mi nombre —escribes ahora, mientras jadeo y siento las piernas temblorosas. —Sii, amo. —Sigue, sigue, sigue. Mientras sigues, voy a sacarte el puñetero plug que es tan suertudo y te llenaré el culo que ya tienes bien abierto con mi amiguito, que ya está más duro que la mesa. Jodo, ¡cómo me pones siempre! ¡Voy a metértela hasta los huevos y a llenarte de leche! —Si, siiiiiii. Tengo la frente perlada de sudor mientras siento que tu dura polla taladra mi culo, entrando y saliendo de mis entrañas (la siento de verdad) cuando un intenso orgasmo casi me parte en dos y tengo que apoyarme en la silla para no perder el equilibrio y caer. Mientras ...