1. Culeada por un desconocido en el eje cafetero 2


    Fecha: 28/08/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: caromar, Fuente: CuentoRelatos

    Todo comenzó al mediodía, después de tener sexo con Pedro (leer mi relato “Culiada por un desconocido en el eje cafetero en Colombia”), mi deseo sexual siguió en aumento, quería seguir recibiendo verga.
    
    Al día siguiente de la culeada con Pedro, visité varios clientes, estuve en reuniones, tuve mis fantasías con ellos, pero no podía ir a más. Algunos intentaron cositas, pero no era posible, los asuntos laborales lo impedían, por ahora, no era bueno enredarse aún con ellos.
    
    Al medio día regresé al hotel, pretendía almorzar y relajarme un poco.
    
    El comedor estaba lleno, un cuarentón casi cincuentón se ofreció a compartir la mesa.
    
    Se presentó como Víctor, un hombre lindo, bien cuidado, aseado, fina loción, amable y gran conversador.
    
    Pronto empezó a insinuarse cosas, le seguí la corriente, pero no concrete nada, quedamos de encontrarnos en la tarde noche en la zona húmeda del hotel.
    
    La tarde pasó como la mañana. Regresé al hotel, descansé un rato en la habitación, me cambié y subí a la zona húmeda. Allí estaba Víctor, sonriente, con un cuerpo muy bien cuidado para su edad.
    
    Comenzamos a conversar, llegó la primera, la segunda, la tercera cerveza y con ellas los temas sexuales. Como siempre las preguntas los gustos sexuales y experiencias sexuales.
    
    Víctor iba de prisa, estábamos en la orilla de la piscina e intentó besarme, eludí su intención, me sumergí, al bajar vi su erección, menuda polla se mandaba el cuarentón. El bulto era enorme, largo y grueso, en ...
    ... ese instante decidí comerme ese pedazo de carne.
    
    Regresé a la superficie y tosí como su hubiese tragado agua, se acercó y me cubrió con sus manos, me dio algunos golpes con sus palmas en mi espalda, seguí “tosiendo”, se aproximó y sentí su pene rozando mis glúteos.
    
    Tosí más fuerte y me incliné hacia atrás, la presión se incrementó, y me chorreé, me sentí húmeda, mi chochito empezó a palpitar, enviaba señales inequívocas, quiero tragarme esa polla.
    
    Nos besamos, el bajo la mano y me toco, no aguante y acaricie su miembro, lo apreté, masturbé un poco, me invito a salir y fuimos al sauna.
    
    Entramos y me la mostró, no dije nada solamente me senté y se la chupé.
    
    Escupí, lamí ese grande y hermoso glande y lo chupé.
    
    Después me ocupé del tronco y me la metí hasta donde pude.
    
    Víctor me follo por la boca, al principio suave, pero se fue violentando, me quería hundir toda, casi me vomito en su polla.
    
    Se relajó, intento clavarme, no lo deje, le pedí el condón, bajamos a la habitación.
    
    Me tomó con fuerza y me recostó contra la puerta, me mordió los senos, los chupo, los volvió a morder, los volvió a chupar.
    
    Bajé mi mano, acaricié esa vergota, la apretaba, la pajeaba, con cada caricia me mojaba más, el chocho me palpitaba más de prisa.
    
    Él seguía mordiendo y chupando mis tetas.
    
    Me desnudo totalmente, sus dedos rozaron y entraron en mi vagina, gemí, aceleré la pajeada. Me soltó, se puso un condón.
    
    Lo empujé contra la cama, se dejó caer, vi su palo erecto, ...
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