-
Aprendiz de sumisa
Fecha: 15/11/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: GatitaY, Fuente: CuentoRelatos
... venga, hazlo.- le dije. Ella me miró incrédula. Yo sabía que no podían caberle en la boca ambos pepinos a la vez. Pero quería ver como lo intentaba. Al final se decidió por hacerlo. Se metió el más grande en la boca, el cual le ocupaba entera su pequeña boquita. Era imposible que entrase el otro. Se lo sacó y me dijo: -Ama Yadira, no me caben los dos a la vez, son muy gordos. -Te he dicho que te lo metas en la boca, dímelo con él dentro.- le dije, para verla humillada intentando hablar con el pepino en su boca. Ella me volvió a mirar con cara de pena, pero yo tenía que hacerme la fuerte. No le quedó más remedio que meterse de nuevo el pepino en la boca e intentar repetir aquella frase. -Ama Aira, no eh abe o do a a ve, on mu odos.- fue lo que salió de su boca llena. Yo me empecé a reír a carcajadas. Era muy divertido verla de rodillas hablando como una estúpida. -No te he entendido nada. Repítelo.- le dije. -Ama adira, no eh abe lo do a vez, on mu godos.- volvió a repetir mi mejor amiga. -¡Jajajajaja! Pues si no te caben los dos en la boca, tendrás que buscar otro agujero donde metértelo para traérmelo.- le dije yo entre risas. Me volvió a mirar como si no me entendiera, pero ambas sabíamos a que me refería. -Vamos zorra, hazlo y podrás elegir en que agujero metértelo. Como tenga que ir yo, te aseguro que te lo meteré en el culo y de golpe.- le dije para atemorizarla. No le quedó más remedio que llevar el pepino más pequeño, pero de buen ...
... tamaño y ponerlo en la entrada de su coñito. Me miro a los ojos, no sé si desafiante o buscando el morbo de saber que estaba haciendo aquello y empezó a empujar aquella gran verdura hacia dentro de su chochito. Su cara cambio, no llevaba ni la mitad pero se notaba que era grande para su coñito. -Vamos, mételo bien que no quiero que se caiga.-le dije Ella empezó a hacer un movimiento de mete-saca. Supongo que para que su agujero se acostumbrara a tan gran huésped. Aunque se controlaba de no gemir, estaba claro que aquello la estaba dando placer. Con ese método consiguió meter ¾ partes del pepino dentro de ella. Debió pensar que ya era suficiente para mantenerlo dentro, pues soltándolo, puso sus manos en el suelo y empezó a venir hacia mí. No llevaba ni la mitad del camino cuando el pepino cayó al suelo, visiblemente manchado con sus flujos. -Ves como tienes el coño muy dado de sí. Si no fueras tan guarrilla… vamos métetelo otra vez o te lo meteré en el culo.- le dije. Manteniéndose a cuatro patas, cogió el pepino y empezó a metérselo desde atrás. Esta vez no necesito mucho tiempo, por lo lubricado que estaba, sus ojitos brillaban de excitación. Con él dentro, volvió a reanudar el camino hacia a mí. Justo cuando llego a mis pies volvió a caérsele al suelo. -Chocho abierto, no eres capaz de mantenerlo dentro. Tendré que castigarte.- le dije. Ella me miro y después bajo la cabeza avergonzada por mis palabras. Tampoco podía hablar pues su boca seguía ocupada. La ...