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Aprendiz de sumisa
Fecha: 15/11/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: GatitaY, Fuente: CuentoRelatos
... y pon el culo en pompa.- le ordené. Ella lo hizo, dejando su cara pegada al suelo con el pepino saliendo de su boca. Ahora tenía ese precioso culito junto con su mojadito coño para mí. Pase mis dedos por sus nalgas hasta llegar a su raja, lo deslice por ella, pasando mi dedo de largo por su agujerito trasero, para llegar a su coñito. Estaba empapado, casi entra mi dedo sin querer de lo lubricado que estaba. Pero no era mi dedo lo que yo quería meterle. Apoyando mis manos en sus nalgas, lleve mi cara entre ellas, para pasar mi lengua por su delicioso chochito de niña. Era mi primera vez, aunque lo había deseado tantas veces que para mí no parecía nuevo. Después de un par de lamidas de reconocimiento. Metí más mi cara entre sus nalgas, dejando mi nariz justo en su culo y empecé a lamer aquel coñito con ansias. Me encantaba. Era delicioso. Si ya sabía que las mujeres me atraían sexualmente, ahora lo estaba confirmando. Se lo comí con devoción, mientras ella jadeaba ahogadamente por tener el pepino en la boca. Si seguía así, no tardaría en correrse en mi boca como yo había hecho con ella. Pero era mi esclava, no podía ponérselo tan fácil. La deje al borde del orgasmo. Pasando mi lengua de su coñito a su otro agujerito. Sé que una Ama no debe lamer el culo de su sumisa, pero lo necesitaba para lo que iba a hacer. Además, solo soy un ama de paso, no podía resistirme a la tentación de probar lo que se siente comiéndole el culo a una mujer y menos si esa mujer, era mi ...
... deseada amiga Daniela. Metí mi lengua bien adentro y ella empezó a jadear. Me encantaba esa sensación de estar dándole placer lamiendo su ojete. Me sentía humillada pero me encantaba. Me imaginé haciéndoselo a mi Ama Itzel. Me puse a mil. Lamí ese culo como si fuera mi comida favorita mientras mi amiga se retorcía de placer. Lleve el pepino enorme a mi coñito, y empecé a jugar con él mientras seguía comiendo ese culito. Me costó bastante pero conseguí meterme, al menos un poco. Empecé a masturbarme con él. Ahora éramos las dos las que gemíamos de placer, ella con su cara en el suelo y yo con la mía en su culo. Tuve convencerme a mí misma para parar. Me saque el pepino del coño y se lo cambie por él que tenía en su boca. -Saborea este.- le dije. Le metí el otro pepino en el coño, nuevamente, que se lo trago sin mucho esfuerzo. Pero no era allí donde yo quería que acabase ese pene vegetal. Solo lo hice para lubricarlo más. Se lo saqué, para su desilusión y lo lleve a la entrada de su culo. Ella al notarlo dio un sobresalto y separo su culo. -No por favor, Ama Yadira. Soy virgen por ahí.- me dijo suplicante. -Pues esta mañana dejarás de serlo amor- le dije. Ambas íbamos a perder la virginidad de nuestros traseros juntas. Y lo haríamos, no con una buena polla, como debería ser. Sino con unas tristes verduras, que de bien seguro nos dejarían doloridas durante días. Me compadecí y esperando que luego ella lo hiciera de mí, metí un dedo en su culo para dilatarlo. No se ...