-
Mis días en Cancún
Fecha: 17/11/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: dulces.placeres, Fuente: CuentoRelatos
Lo que contare a continuación es la historia que viví con el hombre que me enseño lo que es sentirse mujer. Me llamo Daniela, tengo veinticinco años, mido un metro sesenta, cabello negro, piel morena clara, ojos cafés, no considero que tenga un cuerpo espectacular, ni de modelo, pero tengo lo mío, un culo generoso y tetas un poco más grandes del promedio, ese siempre es el atractivo principal que ven en mí los hombres. Actualmente vivo en la ciudad de México, estoy por acabar la carrera de Ingeniería Química, siempre he sido una chica muy estudiosa, soy una santa o actúo así para todos, pero por dentro solo busco el placer, me encanta sentirme puta, sentirme deseada, aunque no suelo demostrarlo a los demás, en mi vida han pasado muchos chicos, pero ninguno me ha marcado como Mauricio, lo conocí por esas casualidades de la vida en un viaje como regalo de graduación a Cancún, él es dueño de una pequeña pero hermosa casa cerca del mar y para mi suerte en esas vacaciones, mi vecino. Mauricio es un hombre veinte mayor que yo y tengo que reconocer que los años no le van mal, es un hombre que atrae, su piel es morena clara, es delgado y alto, su cabello tiene ese toque de blanco que en algunos hombres se ve sexy, pues él es de esos y como si fuera poco, unos ojos hermosos, tan azules que podrías quedarte viéndolos todo el día y honestamente fue lo primero que me atrapó de él… Aún recuerdo aquel día, yo llegaba a instalarme en la casa de vacaciones, la que había ...
... alquilado por veinte días, él estaba fuera de su casa despidiendo a una mujer pelirroja, lo cual llamo mi atención, me quede viendo unos instantes la escena, hasta que él lo noto y nuestras miradas chocaron, en ese momento me dio tanta pena que me puse roja y apresuradamente entre con mis maletas a la casa cual niña asustada. Al día siguiente me preparaba para ir a la playa que estaba a unos diez minutos de esa casa, cuando de pronto él se cruzó por mi camino y fue cuando comenzó la historia, se acercó a mí de pronto y se presentó: —Buenos días hermosa, mi nombre es Mauricio. Apenada por lo ocurrido el día anterior y con los nervios que me provocaba su presencia apenas conteste: —Buenos días señor, mi nombre es Daniela… —Señor? tan viejo me veo. En se momento mi pena aumento más, no sabía cómo controlar la situación, me volví a sentir como tonta adolescente delante del chico que le gusta, solo pude regalarle una sonrisa y el siguió la plática: —Veo que vas de salida, entonces no te entretengo, pero me gustaría que esta noche aceptaras una cena en mi casa, si te parece bien a las siete. Cena en su casa? en casa de un desconocido?, aun no sabía porque pero ese hombre me provocaba ganas de salir corriendo y a la vez me atraía como un imán, dentro de mí , buscaba alguna tontas excusa para zafarme, pero ninguna era lo bastante buena o al menos un poco creíble, así que solo respondí aun nerviosa: —Claro, será un gusto. Me fui directo a la playa pensando que es ...