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Fernando, semental (Partes 1, 2 y 3)
Fecha: 22/11/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: fatigadouy, Fuente: CuentoRelatos
... el duro bulto. Notó la polla. La recorrió con la mano. Parecía grande. A ella le gustaban grandes. Cuando Fernando sintió como la mano de María le acariciaba la polla sobre el pantalón casi se corre. Apretó más el pecho que tenía en su mano. Metió más la lengua en la boca de aquella mujer que llevaba años deseando. Gimió en la boca de ella cuando oyó el ruido que hizo la cremallera de su pantalón al ser bajada. Volvió a gemir cuando la mano de ella se metió y liberó su polla de su encierro. María estaba encantada. Tenía en la mano una dura y palpitante polla. Caliente... y de un tamaño respetable. La miró. -Ummm, Fernandito... Si hubiese sabido que escondías esta maravilla antes... Como en cámara lenta, Fernando vio como la cabeza de María bajaba hacia su polla. Sintió su boca caliente y húmeda… y se corrió. Fue demasiada excitación. El primer chorro salió a presión y golpeó la garganta de María, que tenía bastante experiencia. Cerró los labios alrededor de la polla y fue tragando el rico y virginal semen. El sonido que hacía María al tragarse su leche, hacía que Fernando se corriera con más fuerza. Nunca en su vida había tenido un orgasmo tan fuerte. Gemía de placer. Cada espasmo de su cuerpo era un chorro espeso que salía de su polla y caía dentro de la acogedora boca de María, que se lo bebía todo con placer. Cuando él acabó de correrse, María siguió un rato chupando, limpiando la polla de todo rastro de semen. Y al contrario que pasaba con sus otros ...
... amantes, Fernando siguió con la polla dura como el acero después de su espectacular corrida. Lo miró con sus labios brillantes. -Ummm, estabas bien cargadito. -Yo... lo siento. -¿El qué sientes? -Haberme corrido tan rápido. María le sonrió mientras con la mano lo masturbaba lentamente. -No te preocupes. Es normal... ¿Eres virgen, verdad? -Sí. -Me lo imaginaba. Además. Me ha encantado. Me gusta mucho beberme la lechita de hombres guapos. Es bueno para la piel, dicen. Se volvieron a besar. Esta vez no hizo falta que ella llevara sus manos a sus tetas. Él solito se las acarició. -Estoy muy cachonda... Uf... ¿Me quieres comer el coño? -No sé hacerlo. -Claro que sabes. Sólo usa el instinto. -Vale. Con rapidez, María se desnudó. -Eres preciosa. -Gracias. Desnúdate tú también. Mientras Fernando se desnudaba, María se tumbó en el sofá y abrió sus piernas. Tenía el coño depilado a excepción de un pequeño triangulito de vello en el pubis. Con sus manos se abrió los labios del coñito. -Mira como lo tengo. Todo mojadito por ti. Dale un besito. Fernando estaba maravillado. Aquel coñito le pareció hermoso. Acercó su cara y lo besó. Su olor lo embriagó. Sacó su lengua y lo lamió. El sabor saladito le pareció riquísimo. -Aggg, así... pásale la lengua por toda la rajita... Y chúpame el clítoris. Fernando, aunque virgen, sabía cómo era un coño y las cosas que les gustan a las mujeres. Internet es un gran invento, se dijo cuándo atrapó ...