1. Mal día en la oficina


    Fecha: 29/11/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos

    Estás en la oficina, trabajando. Tras una reunión frustrada con unos socios de una importante multinacional vuelves a tu cubículo.
    
    Te sientas en tu silla, malhumorado, repasando los hechos para ver donde te has equivocado.
    
    Suena el intercomunicador, te saca de tus pensamientos.
    
    Es tu secretaria que te dice que tienes una llamada de uno de los socios que se acaban de ir.
    
    “Lo que me faltaba” -piensas.
    
    Coges el teléfono a regañadientes. Oyes una voz femenina.
    
    No recuerdas el nombre de ella, a pesar de que eran tres chicas del total de los diez socios.
    
    Te habla con tono altivo y dominante.
    
    Tu orgullo ya está muy dañado y no vas a permitir que una fulana te quiera dar lecciones, y menos en tu propio campo de negocios.
    
    Aun así, sin entender muy bien el porqué, dejas que siga humillándote.
    
    Notas, al otro lado de la línea, que a ella le está gustando el juego.
    
    Hay momentos en que crees intuir algún jadeo por su parte, pero pronto desechas la idea por lo absurdo de la misma.
    
    Sigues dándole lecciones de cómo se hacen las cosas mientras ella te escucha atentamente.
    
    Un comentario suyo hace que vuelcas a tu estado de enfado y le grites incontrolablemente.
    
    Acto seguido te dispones a colgar el teléfono cuando oyes al otro lado, y esta vez claramente, jadear.
    
    No puedes creer que todo este tiempo se estuviese masturbando y tú sin percibir nada.
    
    Interiormente pides que tu interlocutora sea aquella mujer con cara aniñada.
    
    La idea de ...
    ... corromperla te hace estar muy excitado, pero en el fondo da igual quien esté al otro lado del teléfono, tu polla está muy dura ya y solo buscas seguir alargando la conversación hasta que te hayas corrido.
    
    Te levantas, vas hacia la puerta sin soltar el teléfono y cierras con llave.
    
    No quieres que nadie te moleste en estos momentos.
    
    Te sientas en la silla de cuero, te reclinas y desabrochas los pantalones.
    
    No los bajas porque, aunque nadie puede entrar sin aviso, pueden llamar en cualquier instante.
    
    La mujer que está al otro lado de la línea sigue en sus menesteres.
    
    Ahora ya ni te habla, parece que lo único que quiere es saber que estás al otro lado, que oigas como disfruta sin que tú puedas hacer nada por impedirlo o ayudarla.
    
    Ante esa indiferencia por su parte, que reconoces que te excita todavía más, tú empiezas a masturbarte sin contemplaciones.
    
    Lo haces de forma enérgica y ejerciendo bastante presión, sobre todo cuando llegas a la punta de la polla.
    
    Aprietas tan fuerte y lo repites con tanta rapidez que hay momentos que te duele, y es que la punta empieza a enrojecerse.
    
    Cada suspiro y gemido de ella hace que desees con más fuerza el correrte en ese instante.
    
    Sigues masturbándote, más y más rápido.
    
    De repente, al otro lado de la línea, silencio.
    
    La llamada des ha cortado.
    
    Intentas establecer conexión de nuevo, pero no da señal.
    
    Estupendo. Te has quedado a las puertas de desfogarte por completo.
    
    Podrías seguir, pero no tiene morbo el ...
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