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Mal día en la oficina
Fecha: 29/11/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos
... hacerlo solo, por lo que decides guardar tu polla, ya más pequeña por la inoportuna interrupción. Abrochas los pantalones, acomodas los papeles sobre la mesa y te propones olvidar el “encuentro”, centrándote en preparar las tareas del día siguiente. Cuando empezabas a organizar todo llaman a la puerta. La interrupción anterior ahora si la ves como algo bueno, dentro de lo que cabe te ha evitado una situación muy embarazosa. Ordenas que pasen, pero no entran. Al instante te das cuenta que la puerta está cerrada con llave. Te levantas a abrir. En el umbral ves a la mujer que hace unos minutos te imaginabas desnuda tocándose el coño y disfrutando como una guarrilla. Entra. Se da la vuelta y cierra la puerta con llave. Lleva una falda negra ajustada, una camisa blanca y unas botas negras. Tenía un aspecto muy profesional. El pelo lo llevaba muy revuelto, quizás por haberse desfogado. Tú ya estás sentado en la silla. Ella se agacha, hasta ponerse a 4 patas. Empieza a gatear hasta llegar a tu mesa, se cuela por el hueco que hay debajo. Notas como te desabrocha la cremallera y saca tu polla. No se molesta ni en desabrocharte completamente. En el poco espacio de tiempo que tardó en llegar hasta ahí te bastó para que la tengas muy muy dura. Ella deja caer una buena ...
... cantidad de saliva sobre la punta. Ves como resbala a lo largo de tu polla y como ella sigue el recorrido con la lengua. Deseas que lo haga con más rapidez y que la meta toda en su pequeña boquita. Cuando empieza a comerte la punta, solamente, empujas su cabeza hacia abajo, haciendo que acabe por tragarse toda tu polla. Notas como deja escapar un suspiro de puro placer. ¿Qué más se puede pedir? Allí estás tú reclinado en tu silla de cuero, con las manos bajo la cabeza, con la polla en la boca de una importante ejecutiva que resultó ser una insaciable guarrilla. En un instante, desabrochas su pulcra camisa, la apartas hacia atrás quitándole la polla de su boquita. Empiezas a masturbarte con mucha fuerza. Cuando ella intuye que te vas a correr acerca su linda boquita. La abre y dejas que te corras en ella. Parece que no vas a terminar nunca de hacerlo. Que te dejase antes a medias hizo que acumularas más corrida para ella. No puede contenerla toda en la boca así que una parte, nada pequeña, cae sobre sus tetas manchando también su sujetador. La otra parte se la traga obligada por ti. Al incorporarse intenta coger unos pañuelos de papel que hay sobre tu mesa, pero no le dejas. Le abrochas la camisa, la cual le ciñe bastante, y acaba transparentando la corrida que hay debajo.