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Mi maestra, mi premio del semestre
Fecha: 13/12/2019, Categorías: Poesía Erótica, Autor: Gerardo02, Fuente: CuentoRelatos
... están pidiendo que se haga lo correcto, sobre todo en lo que se refiere a calificaciones -dijo. -Pero maestra, ayúdeme promediando sólo con lo que tengo – supliqué. -Solo porque eres buen muchacho te ayudaré, mañana por la tarde harás el examen que te faltó- dijo. Te espero en mi casa para que hagas tu examen. -Es usted un amor, maestra, muchas gracias por la oportunidad – dije y salí del cubículo. En la tarde siguiente fui a la dirección que me indicó, ella abrió la puerta y sin decir nada me dejó pasar. Ya en su sala de estar me preguntó si había tenido un buen día, yo respondí que sí. Nos sentamos en su comedor y ella me lanza una mirada y pregunta: -Estudiaste bien para tu examen de hoy? - me preguntó. -Claro que si maestra, yo quiero pasar su materia. -respondí. A esto ella se levanta de su lugar toma mi silla por detrás, yo me encuentro de espaldas a ella. Entonces pregunta: -Quieres pasar mi materia? -Así es maestra Sara. - respondí. -Por favor, sólo dime Sara. Y lo siguiente que hizo fue ponerse entre el comedor y yo, mirándome profundamente, estudiándome, viendo mi reacción y por último el bulto debajo de mí, sonriendo ante esto. Que satisfecha parecía, se sentó arriba de mí y yo me quedé quieto, aún sorprendido ante aquella locura que mis ojos y mente no podían creer. -Quieres pasar mi materia? -dijo en mi oído -Esfuérzate bien. Y me besó apasionadamente en la boca, a lo cual yo respondí de la misma manera, tomándola por esa ...
... delgada cintura apretando su cuerpo con el mío. Su boca es pequeña, pero Dios, sabía besar muy rico, y lo siguió haciendo un par de minutos más, tomando con sus manos mi cabello y mi espalda. Entonces la tomé de la cadera y me levanté con ella encima y sin dejar de besarla, la senté sobre el comedor sin importar el par de cuadernos y demás adornos del comedor la acosté besándole ahora su cuello y después su pecho mientras notaba que su respiración aumentaba al ritmo de los besos. A continuación, se levanta quedando sentada sobre la mesa, me quita mi playera y la lanza a un lado. Entonces hago lo mismo con la suya, dejándose ver un sexy brasier y continúa besándome mi boca y mi cuello. De nuevo la levanto encima de mí, llevándola en dirección a su sala de estar, a la cual ella protesta. -Aquí no, mejor vamos a mi habitación - dijo con la respiración acelerada. -Sara, es usted una perversa- dije. -Callate- dijo y me continuó besando. La cargué y subí las escaleras con ese cuerpo ardiente. Yo ya estaba a mil cuando entramos torpemente a su habitación. La lancé en su cama matrimonial y pensé graciosamente que su marido no sabía ni lo que le iba a hacer a su querida esposa. La besé y fui bajando hasta sus pechos, después le quité el brasier para poder ver por fin ese par de tetas medianas y sus pezones color marrón totalmente excitados. Los lamí completos, Sara gozaba y con su par de suaves manos apretaba mi cabeza contra su pecho, gimiendo de placer. Después de un ...