1. NO SABIA LA ENFERMEDAD DE MI MUJER, Y SI LA MIA.


    Fecha: 25/12/2019, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... de chupar los pechos de María, y fue con su lengua lamiéndome la barriga, el ombligo. Empezó a darle besos sobre la barriga, y cuando llego a la altura de su entrepierna, empezó a jugar con su lengua recorriendo el sexo como podía. María seguía en el suelo boca arriba y tenía sus manos en una posición defensiva, de miedo. Debo confesar que lo hacía Rosa a María le gustaba pero le daba mucho miedo. El corazón de María latía a mil por hora, y sentía como le golpeaba el pecho. María tenía todo su cuerpo empapado, ya había tenido dos orgasmos sin saber exactamente qué era lo que le estaba ocurriendo. Era una sensación de placer hermosa que cuando se me producía quería sentirla más y más veces. María siempre se masturbaba mucho y de hecho lo hacía con frecuencia. Cada oportunidad que tenía, intentaba tener de esas sensaciones más de una vez. Por cierto, las oportunidades nunca eran muchas. Rosa se puso de rodillas, levantó las piernas arqueando las rodillas, y empezó a lamer los muslos de María. Los mismos golpes que sentía en el pecho, los sentía en la parte superior de su sexo. María noto su clítoris que estaba hinchado y pronto para recibir su merecido tratamiento. Rosa fue bajando con su lengua por sus piernas, hasta que llegó nuevamente a su sexo. A esta altura los jugos vaginales de María corrían por su vagina hacia abajo, se paraban en su ano y empapaban el suelo. Realmente María estaba dejando un verdadero charco en el suelo. Rosa separó con mucho cuidado sus labios ...
    ... vaginales. Con su mano izquierda separó los labios que recubren el clítoris y empezó a darle pequeños toques con la punta de su lengua. Recuerdo que veía a María como saltaba de placer. Tanto que Rosa le pidió que se me quedara quieta. Que no se moviera tanto. Rosa tomo el clítoris de María con el labio inferior de su boca mientras que con la lengua lo levantaba y lo acariciaba. Lo tenía aprisionado. Tres veces seguidas sintió esos espasmos tan lindos, espasmos a los que después les llamaría orgasmos. Luego Rosa tomó su clítoris entre ambos labios y los apretó, como si quisiera mordérselos, y en forma frenética empezó a mover su lengua de izquierda a derecha a una velocidad alucinante. María empezó a retorcerse en el suelo, sentía su vientre como si estuviera hinchado, y lo que tenía en la vagina eran verdaderas convulsiones. Sentía además dolor en los ovarios, esto era porque me había excitado mucho. Cada vez que María sentía los espasmos, Rosa seguía jugando con su lengua y le hacía pegar saltos en el suelo, y luego violentamente Rosa acomodaba a su gusto y antojo para seguir chupándole. El calor era insoportable, el suelo estaba empapado con nuestro sudor y mi jugo, así que Rosa decidió que me pusiera de rodillas, mirando hacia la pared. Esta vez fue Rosa la que se acostó boca arriba, y metió nuevamente su cabeza entre las piernas de María. La tomó de la cintura y le dijo que bajara su sexo hasta su boca. Nuevamente me tomó el clítoris entre los labios y empezó a jugar con su ...
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